martes, 29 de septiembre de 2015

Por mi general Morelos doy todo mi corazón: a 250 años de su natalicio

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de la Ciudad de Santa Catarina

Si al padre Hidalgo se le considera el padre de la Patria, a Iturbide el padre del Estado, sin duda alguna a Morelos el padre de la Nación. Y no solo eso, también se le conoce como el siervo de la Nación. Sus famosos sentimientos representan su anhelo de establecer una nación en la que predomine la justicia e igualdad social. La etapa insurgente posterior a la captura de Hidalgo y Allende, que comprende de 1811 a 1815, es considerada la más brillante y significativa debido al genio y figura militar y político del padre Morelos.


El 30 de septiembre de 1765 nació en un lugar cercano al convento de San Agustín en Valladolid, el niño José María Teclo Morelos y Pavón. Su padre fue José Manuel Morelos Robles de origen carpintero y su madre María Guadalupe Pérez Pavón y Estrada. Fue bautizado el 4 de octubre de ese año.  En el acta de bautizo se hace referencia de que era hijo de criollos, pero sin duda alguna y por su apariencia física, por su vida corría sangre africana.

Cuando el padre Morelos solicitó su inscripción como alumno en el colegio de San Nicolás, el padre Miguel Hidalgo le preguntó cuál era su origen y Morelos le contestó criollo. Por lo que padre Hidalgo rió socarronamente pues a leguas se veía que parecía más a un mulato que a un criollo. Corre una leyenda en torno al origen del apellido Morelos; supuestamente procede de moras ya que su familia paterna se dedicaba a la venta de esa fruta y en consecuencia eran conocidos como los “Moreros” para luego quedar en Morelos. Tuvo dos hermanos: Nicolás y María Antonia.


Aprendió sus primeras letras al lado de su abuelo materno José Antonio Pérez que falleció en 1776. Al separarse sus progenitores, el papá junto con su hermano Nicolás marcharon hacia San Luis Potosí, mientras que José María se quedó con mamá y su hermana. Debido a la pobreza familiar y a las obligaciones propias de su edad, Morelos siendo un adolescente, entró a trabajar en la hacienda de San Rafael Tahuejo entre 1779 y 1789. Ahí aprendió las labores propias del campo: la agricultura, la ganadería y la arriería. 

En 1790 ingresó al Colegio de San Nicolás en donde estudió gramática latina, retórica, filosofía y moral. En 1795 ingresó al Seminario Tridentino de Valladolid para estudiar la carrera sacerdotal, ordenándose como presbítero el 27 de septiembre de 1797. Acudió a la capital del virreinato para presentar el examen respectivo para alcanzar el bachillerato en artes en la universidad Real y Pontificia de México. Luego ejerció la docencia como maestro de gramática y retórica en Uruapan.


Siendo sacerdote, fue enviado en 1798 al curato de Churumuco y la Huacana. Lamentablemente, al año siguiente falleció su madre en Pátzcuaro y se ocupó del curato de San Agustín de Carácuaro. Entre 1800 y 1803 atendió pastoralmente la región de Tierra Fría. Adquirió una casa en Valladolid en donde nació su hijo Juan Nepomuceno Almonte, hijo de una feligrés suya de nombre Brígida Almonte, con la que también tuvo una hija de nombre Guadalupe. Al parecer tuvo también relaciones con María Ramona Galván que le dio un hijo llamado Juan Victoriano. De las vidas de Guadalupe y Juan se sabe muy poco. Luego se hace propietario de los derechos de una capellanía y comienza a figurar como pequeño propietario de fincas rústicas dedicadas a la agricultura.

Supo del movimiento insurgente encabezado por su ex maestro el padre Miguel Hidalgo y Costilla a principios de octubre de 1810. Con él se entrevistó en Charo el 20 de octubre de 1810.  Ahí el padre Hidalgo le encomendó que se hiciera de las costas del sur. Pronto logró reunir una fuerza compuesta por 350 hombres. En noviembre de ese año, en un lugar conocido como El Veladero, se enfrentó a las tropas de Luis Calatayud a las que venció. En esa región emitió un bando en el cual desaparecía las castas y la esclavitud.


La actitud beligerante y provocadora de Morelos hizo que el Virrey de la Nueva España solicitara su pronta aprehensión. En lugar de desistir en su empeño insurgente, volvió con más ímpetu, después de saber de la aprehensión de los jefes insurgentes en Acatita de Baján el 21 de marzo de 1811 y de sus ejecuciones en Chihuahua. Al extinguirse la luz de Hidalgo, la del padre Morelos comenzó a iluminar la guerra por la Independencia de la Nueva España.

De los 50 años que vivió el padre Morelos, los últimos cinco los destinó a la lucha insurgente. Los vivió con tal intensidad que ese periodo está plagado de muchas acciones heroicas en donde sobresale el ingenio y el genio militar del considerado en ese entonces un simple cura de pueblo. Supo convocar, dirigir y agrupar a los mejores hombres que después son considerados los héroes que nos dieron patria. Porque sin duda alguna, mucho del genio militar del padre Morelos tiene que ver con los hombres que le siguieron: los hermanos Juan Pablo, José y Hermenegildo Galeana, Vicente Guerrero, el sacerdote Mariano Matamoros, Guadalupe Victoria, Manuel Mier y Terán, Leonardo Bravo y su hijo Nicolás. Pero a la par de sus victorias militares, también publicó bandos políticos.

La guerra insurgente de Morelos se hizo fuerte en territorios de lo que actualmente son los estados de Michoacán, Oaxaca, Guerrero, Morelos, Puebla y Veracruz. El 12 de abril de 1812 tomó Acapulco y con ello aseguró al principal puerto del Pacífico. Luego marchó hacia Chilpancingo, donde el 14 de septiembre de 1813 inauguró el Congreso con la elección de diputados. Para ello se convocó a representantes de todas las provincias y reinos y como de Nuevo León nadie acudió al llamado, el padre Morelos se proclamó diputado por Nuevo León.

En dicho Congreso Constituyente dio lectura a su ideario político contenido en los Sentimientos de la Nación. El 15 de septiembre de 1813, el Congreso lo designó Generalísimo y el 6 de noviembre proclamó el Acta de Independencia. Lamentablemente su buena estrella comenzó a disminuir, cuando llegaron las primeras derrotas. Pero siempre con la actitud de mantener al Congreso fuera de todo peligro, lo escoltó por diversos puntos de Michoacán. Llegó a Apatzingán en donde el Congreso publicó el 22 de octubre de 1814 su “Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana”.


A causa de la persecución realista, el Congreso decidió pasar a Tehuacán y otros puntos de la región. El día 5 de noviembre de 1815, al salir de Pilcaya fue atacado por el jefe realista Manuel de la Concha y fue capturado por el antiguo insurgente que militaba a las órdenes realistas llamado Matías Carrasco. Fue llevado a la ciudad de México el 22 de noviembre en donde se le sentenció a la pena máxima por conspirador y hereje y fue degrado de su condición sacerdotal. Fue fusilado el 20 de diciembre de 1815 en San Cristóbal Ecatepec.

Inmediatamente el apellido del padre Morelos fue difundido en su honor. En 1825 al antiguo Valle del Pilón le fue impuesto el título de ciudad, llamándola Montemorelos. Tres años después, se le puso Morelia a la ciudad de Valladolid en donde él había nacido. Luego en 1869 Benito Juárez decretó la creación del estado de Morelos. Cuando los demás insurgentes fueron llevados a la Columna de la Independencia, se dieron cuenta de que faltaban los suyos. Lo cual hizo suponer que su hijo, Juan Nepomuceno Almonte se los había llevado a su destierro en París donde se cree que están.


Una estrofa de una canción de la época señala con cariño y orgullo lo siguiente: “Por un cabo doy dos reales, por un sargento un tostón, por mi General Morelos doy todo mi corazón”. 

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Estudié filosofía en la UNIVA de Guadalajara y soy el cronista de Santa Catarina, Nuevo León

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Soy un trota sueños y buscador de símbolos y signos. Nací en Santa Catarina, N.L. en 1965. Fui becario del Centro de Escritores de Nuevo León en 1993. Escribo, busco, leo, hablo cada miércoles en un programa de radio. En De Solares y Resolanas, quiero expresar, manifestar, escribir mis reflexiones, vivencias y apreciaciones sobre lo que veo, de donde vivo, me muevo y existo.