domingo, 11 de octubre de 2015

El día de la Raza

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina

En la canción El Vendedor del grupo Mocedades, hay una estrofa que dice: “tú eres el que ha pasado, el que ha llegado o el que vendrá”, haciendo alusión al hecho de que existe una secuencia de vida que se trasmite a través de factores genéticos, culturales e históricos. Nuestro mapa genético se integra de distintos rasgos de otros que nos precedieron. Como seres humanos, aún seguimos generando o actuando patrones de conducta de otros que nos antecedieron y ello se conoce como arquetipos. 

Para el psiquiatra y psicólogo suizo Carl Gustav Jung (1875-1961) , estos son huellas ancestrales que se reflejan en el inconsciente colectivo. Son eternos modelos de vida de acuerdo a la filosofía idealista de Platón. Tal vez por ello Arthur C. Clark en “2001: Odisea del Espacio”, sentenció que de cada hombre hay tres mil fantasmas, al referirse de que somos producto de la conjunción de diversos genes que se han interactuado a través de nuestros ancestros.

Dicen que el origen de la humanidad está en África y que el antepasado común era de piel obscura y que ésta fue cambiando a partir del ajuste y de la interacción con el medio ambiente al que enfrentaron los grupos nómadas, dando origen a las llamadas razas. El concepto raza se usa para designar a los grupos biológicos que comparten rasgos físicos y elementos culturales y tradiciones comunes. Una raza es el grupo humano dentro del cual, sus miembros se crían entre sí y comparten ciertos rasgos o patrones de conducta similares, convirtiéndose en una población distinta a las demás, pues también comparten una serie de rasgos físicos heredados. El concepto  raza se define como la casta o cualidad del origen o linaje. También se consideran a cada uno de los grupos, en que se subdividen algunas especies biológicas y cuyos caracteres diferenciales se perpetúan por herencia.


Las razas se clasifican en tres categorías diferentes de acuerdo a su tamaño y referencia espacial: puede ser la raza geográfica que se refiere al conjunto de poblaciones separadas de otros conjuntos, ya sea por grandes obstáculos geográficos, como lo son las cadenas montañosas o los océanos. La raza local es un grupo que mantiene sus diferencias debido a los obstáculos naturales o sociales. Una micro raza es una población altamente localizada que aunque no está geográficamente separada, tiende a desarrollarse sin interferencias, permaneciendo de ésta manera como grupo distinto.

Ciertamente no debemos considerar o confundir a una raza con una población unida por un idioma, una religión o cualquier característica común. Ni mucho menos entender que la raza influye en la aptitud mental o física. Tampoco pensar que existen mejores razas o grupos étnicos que otros. Debido a las constantes migraciones e interacción de los grupos étnicos a través de la historia de la humanidad, no existen razas puras, pues los movimientos migratorios se han dado en forma masiva, provocando que las razas se mezclen e interactúen, de tal manera que se van conformando nuevos grupos de tipos físicos.

Existen culturas que han sostenido la creencia de que aún existe una raza pura. El mito de la raza pura tiene su origen en los pueblos arios que habitaban la Europa central, alrededor del Mar Caspio. Ellos vivían de la caza y de la ganadería. Algunos de esos grupos emigraron hacia la India, en donde derrotaron a los grupos locales, imponiendo sus tradiciones y costumbres y todo un sistema de castas que sostenían las estructuras sociales de los pueblos de la India. La religión brahamánica tiene toda una red de prohibiciones y separa tanto étnica como socialmente a sus habitantes. Con el correr del tiempo, supuestos grupos de origen ario del centro de Europa,  pregonaron la grandeza de la raza aria que se reflejaba en su capacidad física como mental y culparon a los habitantes de origen hebreo de contaminar la pureza de las razas.


Los pueblos iberoamericanos tenemos un Día de la Raza  el 12 de octubre, en el que se recuerda el encuentro de los dos mundos, el viejo continente europeo con el nuevo continente americano. Es el día del descubrimiento que hizo Cristóbal Colón y que en algunos países se llama "El Día de Colón". Pero también los diversos grupos étnicos naturales recuerdan la llegada de los europeos como 500 años de opresión y esclavitud, por eso van y tiran huevos y tomates a las esculturas del almirante genovés. También le llaman Día de la Hispanidad o el Encuentro de los dos mundos.

El Día de la Raza comenzó a conmemorarse en 1918, cuando Antonio Caso propuso al 12 de octubre como un evento propicio  para alabar a "la raza mestiza mexicana". La raza, una rica mezcla de cultura indígena y española que nos caracteriza como mexicanos. Posiblemente Antonio Caso  acuñó este término de raza, adoptado ahora por los latinos en todo nuestro continente. Después en 1928, el Congreso declaró el "Día de la Raza" oficialmente como fiesta nacional. Pero ellos omitieron la tercera raíz fundante de la raza mestiza, la raza de origen africano.



José Vasconcelos sostenía que el mexicano estaba llamado a ser la raza cósmica, pues en la estructura genética de los mexicanos convergen las principales razas del mundo: la ibérica, la indígena y la africana. Los pobladores de origen ibérico son fruto de la mezcolanza étnica de celtas, ibéricos, godos, romanos, griegos, fenicios, hebreos y de pueblos islámicos procedentes del norte de África. Nuestros antiguos mexicanos a su vez llegaron de Asia y en el siglo XVI arribaron a nuestras tierras esclavos africanos procedentes de la Guinea Ecuatorial. Todos ellos dan origen al ser y al quehacer de mexicano y del iberoamericano, con el que compartimos una raza, una lengua, una tradición cultural y una historia común. Por eso el lema de la Máxima Casa de Estudios, la Universidad Nacional Autónoma de México, pregona con orgullo: “Por mi raza hablará el espíritu”.

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Estudié filosofía en la UNIVA de Guadalajara y soy el cronista de Santa Catarina, Nuevo León

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Soy un trota sueños y buscador de símbolos y signos. Nací en Santa Catarina, N.L. en 1965. Fui becario del Centro de Escritores de Nuevo León en 1993. Escribo, busco, leo, hablo cada miércoles en un programa de radio. En De Solares y Resolanas, quiero expresar, manifestar, escribir mis reflexiones, vivencias y apreciaciones sobre lo que veo, de donde vivo, me muevo y existo.