sábado, 21 de noviembre de 2015

Antecedentes y hechos históricos de la Revolución Mexicana en Nuevo León (segunda parte)

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina

Cuando Madero y Pino Suárez fueron asesinados en febrero de 1913, el general Victoriano Huerta se quedó con la presidencia de la república. Mientras que el gobernador de Coahuila, don Venustiano Carranza promovió la lucha en contra del presidente Victoriano Huerta, pues en el municipio de Ramos Arizpe se proclamó el 26 de marzo de 1913 el "Plan de Guadalupe". También Carranza mantenía nexos con Nuevo León, pues había nacido cuando ambos estados formaban una sola entidad y por parte de su mamá, tenía sus raíces en Villa de García.


Victoriano Huerta nombró como gobernador interino del Estado al Lic. Salomé Botello (1875-1949) quien tomó posesión el 24 de marzo de 1913. Originario de Villaldama, recibió abiertamente el apoyo de los grupos empresariales. Solo se opuso el alcalde de Monterrey don Nicéforo Zambrano, por lo que fue aprehendido. Una de las cosas que hizo don Salomé Botello fue la de organizar un grupo llamado la Defensa Social de Monterrey, conformado preferentemente por empleados  de las empresas y principales casas comerciales y obreros de las industrias para que actuaran como grupo paramilitar y defendiera los intereses oficiales como de los particulares.

Muchos de los recursos y artículos de primera necesidad que se requerían, fueron conseguidos gracias al apoyo de la Cámara de Comercio de Monterrey, de las principales industrias y de los gremios de médicos, maestros y abogados. Cuando cayó Victoriano Huerta, militares identificados con Carranza, originarios del norte del estado, como Antonio I. Villarreal, Pablo A. González y Fortunato Zuazua, se hicieron del mando militar y político de la región noreste.


Los días de mayor tensión en el estado fueron el 23 y 24 de octubre de 1913. Algunos municipios como Mina y Salinas Victoria  estaban bajo el control de los carrancistas. El 22 de octubre de ese año se enfrentaron los carrancistas contra los últimos reductos fieles a Huerta en el Topo Chico. Fue cuando los carrancistas se quedaron toda una noche en la cervecería y se tomaron todo el producto que encontraron.

Monterrey estaba defendida por una fuerza de mil 700 hombres que le hicieron la vida imposible a Pablo González, quien finalmente optó por la retirada; dejando una estela de destrucción y muerte. En los cables de luz y telégrafos quedaron decenas de carrancistas ahorcados. Innumerables casas tenían las huellas de los orificios provocados por las balas y había muchos cadáveres regados por doquier.  Finalmente el 23 de abril de 1914 los carrancistas se hicieron de Monterrey, quedando como gobernador del estado don Antonio I. Villarreal.

Entonces las tropas fieles al Plan de Guadalupe entraron a Monterrey para ocupar la plaza. Cuando pasaron por el Palacio de Gobierno vieron desde un balcón la bandera de los Estados Unidos. Era la habitación en la cual el gobernador del estado tenía confinado a Phillip Hanna, al cónsul de los Estados Unidos en Monterrey, en señal de rechazo por la presencia de las tropas norteamericanas en el puerto de Veracruz.


Las tropas huertistas salieron con rumbo a Saltillo y para no encontrarse con los enemigos, se aventuraron a cruzar la Sierra Madre por el Cañón de Santa Catarina. Iban cerca de tres mil hombres, con ocho cañones y algunas ametralladoras al mando de Wilfredo Massieu. Las últimas batallas entre ellos se dieron en Guadalupe y Santa Catarina.

Ya como gobernador, Villarreal se cobró todas las simpatías que la Iglesia tuvo por el antiguo régimen. Todos los sacerdotes fueron expulsados de sus templos y quedaron prohibidos los oficios litúrgicos. Por ejemplo David G. Berlanga entró al templo de San Gregorio en Cerralvo, juntó todas las imágenes y les prendió fuego. A la única imagen que no quemó fue la de un crucificado que lanzó de cabeza a una noria. Un coronel de apellido Garza Siller al pasar por el pueblo de Ciénega de Flores, mandó sacar al crucifijo de madera y lo fusiló. Villarreal se dedicó a destruir muchos bienes pertenecientes a la Iglesia, especialmente el del templo franciscano de San Andrés situado en el cruce de Ocampo y Zaragoza, el edificio colonial más antiguo de Monterrey.


También enfrentó a los empresarios que habían mostrado hacia Salomé Botello, se hizo de los bienes de los principales hombres que apoyaron al huertismo en Nuevo León. El 10 de junio de 1914, Pablo González impuso una fuerte multa a la Cervecería Cuauhtémoc, por lo que el cónsul de los Estados Unidos Phillip Hanna les reclamó para evitar dañar la participación que los extranjeros mantenían en la empresa. Pablo González le contestó que era una empresa mexicana y que como tal debía estar sujeta a las autoridades del país. Y más cuando se decía que sus dueños habían apoyado a Porfirio Díaz y a Bernardo Reyes.

Probablemente Carranza estuvo en al menos dos ocasiones en Monterrey. La primera el 25 de junio de 1914. Durante su estancia se quedó en una de las casas del cerro del Mirador y en Monterrey en la casa del Lic. Eugenio Castillón. Carranza estuvo otra vez en Monterrey entre el 13 y 19 de octubre de 1914. Fue bien recibido por los empresarios, quienes le hicieron una comida en la Quinta Calderón.  No obstante al recibimiento que le habían dado, amenazó a los principales invitados con fusilarlos por apoyar al régimen del traidor Huerta.


Por estas fechas se da el rompimiento entre los ejércitos de Villa y Zapata en contra del de Carranza, a quien desconocieron como primer jefe del ejército constitucionalista. De nueva cuenta la región fue escenario de los enfrentamientos entre la famosa División del Norte y la aguerrida División del Noreste. Finalmente los carrancistas entregaron la plaza y se fueron a algunos lugares de Coahuila y Tamaulipas en donde esperaron la oportunidad de enfrentar de nueva cuenta a los villistas. Fue cuando se dice que en una cantina de Monterrey, los villistas compusieron unos versos en contra de los carrancistas, pero con música de una canción muy antigua llamada La Cucaracha. Quienes se hicieron cargo de la autoridad en la capital, fueron los de la Cámara de Comercio de Monterrey.


Felipe Ángeles entró a Monterrey el 15 de enero de 1915, quien quedó como gobernador. Luego le siguió Raúl Madero, hermano de los mártires Francisco y Gustavo. Villa llegó a Monterrey con el grueso de la División del Norte el 13 de marzo de 1915, para dejar la ciudad el día 19 de ese mes. Finalmente los villistas fueron empujados por los carrancistas para dejar la ciudad. Los villistas se fueron a la hacienda del Anhelo situada en Ramos Arizpe en donde dejaron la capital de Nuevo León. En un poblado cercano llamado Icamole perteneciente a García Nuevo León, los villistas y carrancistas pelearon. Ahí en Icamole, la División del Norte sufrió otra de sus peores derrotas.

3 comentarios:

  1. Me parece exagerada la reacción de Villarreal y de los carrancistas en contra de la Iglesia, como si hubiera sido esta la causante del golpe huertista. Monterrey y, como dice Juean Meyer, casi todo México era "huertista", o sea la gente quería vivir y trabajar en paz. La actitud. De la Iglesia fue la de la mayoría de la gente, y también de la que participó en la defensa de Monterrey en aquellos días de octubre de 1914...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esa reacción hacia la iglesia se debió a que Antonio I Villarreal era masón.

      Eliminar
  2. qe ai delos trabajadores de serveseria chuaqtemok q de fendieron la planta contra de los villistas

    ResponderEliminar

Estudié filosofía en la UNIVA de Guadalajara y soy el cronista de Santa Catarina, Nuevo León

Mi foto

Soy un trota sueños y buscador de símbolos y signos. Nací en Santa Catarina, N.L. en 1965. Fui becario del Centro de Escritores de Nuevo León en 1993. Escribo, busco, leo, hablo cada miércoles en un programa de radio. En De Solares y Resolanas, quiero expresar, manifestar, escribir mis reflexiones, vivencias y apreciaciones sobre lo que veo, de donde vivo, me muevo y existo.