viernes, 6 de noviembre de 2015

Medina ante la historia

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista Municipal de Santa Catarina

Es preciso establecer una relación que el gobernador saliente de Nuevo León tuvo respecto a su historia que vivió; como promovió la historia del Estado que le tocó gobernar y que tanto apoyó la labor de los cronistas como de los historiadores en la entidad.  Durante la elección como candidato a la gubernatura y la campaña electoral, nos presentaron a un joven con ímpetu pero inexperto. Construyeron una imagen distinta a la del otro candidato que todos pensaban llevaba la delantera en las preferencias públicas. Eso sí, nos vendieron la idea de que daría su vida por Nuevo León y su gente. Todo lo contrario, Rodrigo Medina de la Cruz creció en un ambiente con influencias y apoyos políticos. Su  bisabuelo Ricardo Ainslie Rivera nació en Guerrero, Coahuila el 1 de marzo de 1894; hijo de Guillermo Ainslie y María del Refugio Rivera. Dejó su pueblo natal para establecerse en la ciudad de México en donde trabajó como tornero en Ferrocarriles Nacionales de México en 1912.

Don Ricardo fue una persona cercana al círculo de poder del general Manuel Pérez Treviño, primer presidente del partido oficial que llevaba el nombre de Partido Nacional Revolucionario (PNR) en 1929. Fue dos veces tesorero en Coahuila de Zaragoza, la primera en la gubernatura de Pérez Treviño en 1925 y la otra en 1945, diputado federal por esa entidad en 1930 y gobernador interino en 1947 cuando murió don Ignacio Cepeda Dávila. El patriarca del clan fue un notable ganadero y agricultor en Piedras Negras y Guerrero. Estuvo casado con Hortensia Jiménez con quien tuvo cuatro hijos: Guillermina, Hortensia, Alfonso y Magdalena. Falleció el 12 de febrero de 1969. Uno de sus nietos es el abogado Humberto Medina Ainslie, quien fue procurador de Justicia  en 1994, en tiempos de Rogelio Montemayor Seguy. Llegó a Monterrey en donde se hizo asesor jurídico de Natividad González Parás y ya mantenía nexos con un importante grupo político perteneciente al PRI.

Durante mucho tiempo, un anhelo y aspiración de los cronistas e historiadores de Nuevo León, tenía que ver con la formación de un instituto o centro de estudios históricos.  El 21 de octubre de 2005 fue publicado en el Periódico Oficial, el decreto mediante el cual el entonces gobernador José Natividad González Parás,  estableció el Instituto de Investigaciones Históricas de Nuevo León, con la intención de preservar, difundir y enriquecer las manifestaciones artísticas y culturales de la entidad. Con ello se promoverían las manifestaciones de la cultura popular, además de proteger  y ampliar el patrimonio histórico, cultural y arquitectónico del Estado. Como punto de partida consideraban que  el pasado histórico de Nuevo León y del Noreste de México, constituye una valiosa fuente de enseñanza para la cultura en nuestra Entidad. Para valorar nuestra historia e identidad, tanto el estudio, como la  investigación y análisis se daría el apoyo institucional del Estado. En consecuencia quedó subordinado al Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León,  considerado como la institución que promueve las tareas de investigación; el cuidado y rescate del patrimonio cultural, histórico y artístico de la Entidad.

El Instituto debía impulsar y desarrollar el estudio, la investigación y el análisis del pasado histórico, así como contribuir con ello al entendimiento de los problemas locales regionales y nacionales para la preservación de la identidad y la cultura del Estado. Dejaron como encargado al abogado Jorge Pedraza Salinas, quien preferentemente se dedicó a la publicación de algunas obras de carácter histórico y de cultura regional. El responsable de Conarte en el sexenio de González Parás era Romeo Flores Caballero, quien entregó el cargo a la Lic. Carmen Junco al iniciar la administración de Rodrigo Medina de la Cruz. A los pocos días de iniciada su gestión, anunció el recorte presupuestal y la cancelación de algunos proyectos, entre ellos la del cierre del Instituto de Investigaciones Históricas a principios de 2010.

El gobernador Medina tomó posesión en 1 de octubre del 2009 y debió preparar las conmemoraciones y festejos del bicentenario como del centenario en el 2010. Se hizo la comisión quedando la Lic. Carmen Junco como responsable de la misma. Se invitaron a las asociaciones de cronistas y de historiadores, a universidades y ciudadanos distinguidos a presentar propuestas. Lamentablemente las lluvias torrenciales de principios de julio de 2010 con el huracán Alex dejaron graves pérdidas materiales. Entonces los recursos debieron a aplicarse a la reconstrucción y todo quedó en planes y buenas intenciones. Si acaso unos aportes que los cronistas les dimos para publicar cinco fascículos; además de la convocatoria que hizo la UANL a través de la dirección de publicaciones para editar textos de historia. Solo nos acordamos del Bicentenario en la noche del Grito el 15 de septiembre, el desfile al día siguiente y hasta ahí quedó la cosa. Excepto un trabajo que promovió la Secretaría de Desarrollo Social a cargo de la maestra Juana Aurora Cavazos, con testimonios de las personas de la tercera edad que rondaban los cien años de edad de cada municipio. Y modestia aparte, el ciclo de programas de radio que un servidor realizó en Frecuencia Tec y en Radio Nuevo León en todo el 2010.


Durante el sexenio de Natividad González Parás se hacían semanalmente ceremonias cívicas. Con el nuevo gobernador, los tres primeros años solo se conmemoraron las fechas más representativas y conocidas de nuestra historia. Cuando se presentaron los tomos de los municipios de Nuevo León de parte del Grupo Milenio, acudió el gobernador y nos ofreció una reunión con los cronistas. Es más, nos invitó a un almuerzo.  Se tomó la decisión de nombrarle cronista honorario y acudimos con oficio en mano para solicitarle que estuviera en una de nuestras asambleas. Nunca recibimos respuesta.  También batallamos cuando dieron la orden de que no se perdiera el tiempo en ceremonias cívicas en las escuelas. Si un cronista quería acudir a una escuela a promover su trabajo, debía contar con el permiso de la titular de la secretaría de educación. Esto con la intención de evitar que una suspirante a la gubernatura aprovechara su cargo para repartir mochilas y útiles escolares con las siglas y promoción de su partido. Por ejemplo, un ingrato director de una escuela primaria en La Huasteca me corrió delante de sus maestros y algunas madres de familia, cuando fui a pedirle la oportunidad de dar una conferencia sobre la estancia de Benito Juárez en 1864 en Santa Catarina.

Tanto el gobierno del Estado como la autoridad municipal quedaron enfrentados por el proyecto de regeneración y rescate del supuesto barrio antiguo de Monterrey. Cuentan que en una ceremonia oficial le pidieron al entonces delegado federal del Instituto Nacional Antropología e Historia que se bajara del sitial de honor, pues a más de uno no le gustaba su presencia. O en cierta ocasión, el 18 de febrero del 2013, ninguna autoridad estatal acudió a la ceremonia del centenario de la muerte de don Gustavo Adolfo Madero, cuyos restos descansan en el panteón El Carmen en Monterrey. A muchos de los presentes nos dolió la apatía y el plantón que hicieron tanto a los familiares como a los representantes del Colegio Coahuilense de Investigaciones Históricas y a la Asociación Estatal de Cronistas Municipales de Nuevo León, A.C.

En cuanto a la publicación de nuestras obras y escritos; con Alfonso Martínez Domínguez y Jorge Treviño Martínez, la Secretaría General de Gobierno a través del Archivo General del Estado como de la Dirección de Acción Cívica y Editorial editaron obras de historia y cultura regional. Desde hace buen tiempo, solo nos quedan los apoyos que la UANL nos ofrece a través del Centro de Información de Historia Regional y de la dirección general de publicaciones. El Conarte que dirigió Romeo Flores Caballero dispuso la publicación de los aportes de los cronistas e historiadores. Pero desde hace seis años, al menos que yo sepa, muchos de los recursos se quedan entre los representantes de los gremios representados en el organismo destinado a la promoción de la cultura y las artes de Nuevo León o de aquellos que acceden a través de las becas, premios y apoyos que se logran con la llamada práctica del mecenazgo. Y al que los cronistas e historiadores no formamos parte, pues muchos consideran que el cronista no es un escritor y el grupo de los historiadores propiamente se cuece aparte. Es más, no tenemos accesos a los beneficios que otros grupos sí tienen, pues dicen que nosotros mismos tenemos nuestras preseas y reconocimientos.


Al menos el 4 de marzo de 2014, el Honorable Congreso del Estado acordó establecer el 18 de octubre como el “Día del Historiador”. También tenemos un día dedicado a los cronistas, el 28 de agosto, también dispuesto por el Congreso desde el año 2011. Pero a decir verdad, el verdadero reconocimiento viene de la sociedad y de las asociaciones civiles que continuamente nos dan el honor por el trabajo desinteresado, voluntario e incomprendido de aquellos que participan en los tres niveles de gobierno.  

2 comentarios:

  1. Venga hombre, adelante, que la historia la hace el soldado aunque solo figura el General. No me desanimo por que no llegó nada de alguien que no podía dar nada. Pero de usted espero mucho todos los días porque es alguien que pueda dar mucho.

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  2. Por supuesto, aquí estoy para seguir documentando y darle sentido a nuestra memoria e identidad regional. Le agradezco sus comentarios.

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Estudié filosofía en la UNIVA de Guadalajara y soy el cronista de Santa Catarina, Nuevo León

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Soy un trota sueños y buscador de símbolos y signos. Nací en Santa Catarina, N.L. en 1965. Fui becario del Centro de Escritores de Nuevo León en 1993. Escribo, busco, leo, hablo cada miércoles en un programa de radio. En De Solares y Resolanas, quiero expresar, manifestar, escribir mis reflexiones, vivencias y apreciaciones sobre lo que veo, de donde vivo, me muevo y existo.