domingo, 20 de diciembre de 2015

Diciembre en la tradición popular mexicana

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de la Ciudad de Santa Catarina

En tono festivo se dice que después del 12 de diciembre y hasta el 6 de enero, comienzan las fiestas del maratón de “Lupe Reyes”, pues a partir del día de nuestra Señora de Guadalupe hasta la noche de los Reyes Magos, al mexicano le da por pasársela de jolgorio y reuniones por doquier. Pero a decir verdad desde el punto de vista litúrgico, diciembre es un periodo de preparación a la venida de Jesús. De la fiesta de Cristo Rey hasta la Navidad, en diciembre se suceden posadas y fiestas navideñas entre las cuales destacan la corona de Adviento, la pastorela y el nacimiento.


Para vivir esta etapa como un momento de preparación en la espera de la llegada de Jesús, se presenta en el templo la corona de Adviento, la cual tiene su origen en Alemania. Coincide con una tradición pagana con la cual se ruega para que el Sol regrese con su luz y calor durante el invierno; en un mundo donde se pensaba que la ausencia de calor provocaba frialdad y maldad en las relaciones humanas. Luego los misioneros cristianos lo van a actualizar entendiendo a Jesús como el origen de la vida y de la luz espiritual. La corona nos recuerda la eternidad de Dios que no tiene principio ni fin, por eso es un círculo con follaje verde.

En la corona se ponen cuatro veladoras que se prenden una por cada semana y representan la actitud que debemos vivir durante cuatro semanas previas a la Natividad del Señor  y que son el ayuno, la oración, la instrucción y la preparación al nacimiento de Cristo. La flama simboliza la luz, el calor y el tiempo de penitencia. Tres de ellas son moradas y una rosa que significa el gozo y la alegría de la próxima venida de Jesús. En el centro se pone una veladora blanca que nos recuerda el nacimiento de la Luz Divina, misma que se enciende en la Noche Buena. Regularmente alrededor de ella se hacen las posadas y el rezo del santo Rosario.


Las pastorelas tienen su origen en el siglo XIII en Italia, en las que participaban preferentemente pastores, pues ellos fueron los primeros en adorar al niño. Originalmente se hacían representaciones tanto del ciclo navideño como de la Pascua. Luego en España se hicieron pequeñas obras de teatro que presentaban historias moralizantes en forma de parábolas sencillas y accesibles que pretendían instruir a la gente. Como participan habitantes de las villas, los cantos que se hacían recibieron el nombre de villancicos. Dichas composiciones eran cantos poéticos en alusión al periodo navideño y que luego eran entonados en las pastorelas.

Las pastorelas llegaron a México con los franciscanos; la primera representación llamada La comedia de los Reyes” se hizo en Cuernavaca  en 1527. Luego el obispo fray Juan de Zumárraga ordenó que en 1530 se escenificara  “La natividad gozosa de nuestro Salvador”. Los misioneros dieron a entender a los pueblos indígenas, que con la representación de las pastorelas se alejaba a los malos espíritus. En sí, la pastorela es una recreación de las peripecias que enfrentan los pastores para llegar a adorar al Niño Dios. En el trayecto deben de luchar contra los demonios que se lo impiden poniendo muchas trampas, pues representan a los siete pecados capitales. Por eso con la ayuda del arcángel San Miguel logran derrotar a las fuerzas del mal encabezadas por Lucifer.


Precisamente a las primeras órdenes que llegaron a la Nueva España, les debemos mucho de las tradiciones que tenemos en México. Fueron los franciscanos, dominicos, agustinos y jesuitas, quienes con su acción evangelizadora asentaron las bases religiosas del mexicano. Con su celo apostólico libre e independiente, surgieron métodos de evangelización de los indios tales como las piñatas, los templos al aire libre, las pastorelas, las peregrinaciones y demás muestras de piedad popular. Por ejemplo se construyeron templos y capillas que eran catecismos vivientes de sucesos esenciales en la vida de los fundadores de las órdenes mendicantes. Ellos pensaron que el indígena sería el mejor instrumento para evangelizar a los mismos indios. Por consiguiente la labor de los misioneros se centró en la educación de los jóvenes  para favorecer mejor su proceso de integración a la cultura hispano cristiana.

Usaron algunas técnicas que los indios ya practicaban como la utilización de figuras y escritura nemotécnica con la que se asociaba a una imagen figurada todo un conjunto de conocimientos. Por ejemplo, la imaginería en caña de los templos (en lugar de ser ornato) servía como catequesis. El misionero se paraba enfrente de la imagen y explicaba su simbolismo. Hicieron capillas al aire libre para eventos masivos y regresaron a la práctica del bautismo por inmersión. Con la intención de acabar con las viejas prácticas religiosas consideradas como paganas, los misioneros aprendieron sus lenguas y tradiciones, convirtiéndose en los primeros antropólogos del mundo moderno.



La costumbre de preparar nacimientos surgió en el año 1223 en Italia con San Francisco de Asís, cuando realizó una escenificación con personas y animales, para revivir el recuerdo de la Sagrada Familia, el nacimiento de Jesús en Belén en medio de la pobreza rodeado de unos cuantos animalitos y pastores. Luego para ahorrar espacio se comenzaron a utilizar figuras de madera, plomo o de barro. De nueva cuenta los franciscanos organizaron las primeras fiestas navideñas en México en 1528. Ellos conjuntaron las pastorelas, las posadas, las piñatas y los nacimientos; mismas que no pueden faltar en la tradición popular de los mexicanos y que en otros países se ven con mucha simpatía y admiración.

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Estudié filosofía en la UNIVA de Guadalajara y soy el cronista de Santa Catarina, Nuevo León

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Soy un trota sueños y buscador de símbolos y signos. Nací en Santa Catarina, N.L. en 1965. Fui becario del Centro de Escritores de Nuevo León en 1993. Escribo, busco, leo, hablo cada miércoles en un programa de radio. En De Solares y Resolanas, quiero expresar, manifestar, escribir mis reflexiones, vivencias y apreciaciones sobre lo que veo, de donde vivo, me muevo y existo.