domingo, 24 de enero de 2016

Honrando a la memoria de don Roberto Garza Sada

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

A la muerte de don Eugenio Garza Sada en septiembre de 1973, el llamado Grupo Monterrey dio origen a dos grupos industriales. Los hijos de don Eugenio se quedaron con la Cervecería Cuauhtémoc considerada la “Empresa Madre”, mientras que don Roberto Garza Sada con su familia y otro grupo de empresas, dieron origen al Grupo Industrial Alfa. A don Roberto se le relaciona siempre con el nombre y con el hombre de un preclaro forjador de ideales y de empresas y que por muchos años, fue considerado el corazón y cerebro del llamado Grupo Monterrey y luego del Grupo Industrial Alfa.


Don Roberto nació el 9 de diciembre de 1895 en Monterrey. Hijo de Isaac Garza y de Consuelo Sada Muguerza. Luego de una esmerada educación familiar y académica, siempre a la par de la de su hermano Eugenio, se graduó como ingeniero químico en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. A los 23 años de edad ingresó a la Cervecería Cuauhtémoc donde rápidamente logró hacerse de los principales puestos directivos. Don Roberto se casó en 1921 con la señora Margarita Sada García y procrearon cinco hijos: Roberto, Margarita, Dionisio, Bernardo y Armando.

En 1938 don Francisco G. Sada declinó hacerse cargo de la gerencia general de la cervecería; entonces los hermanos Roberto y Eugenio iniciaron rápidamente una reestructuración administrativa y operativa que le permitiera establecer las bases de un crecimiento sustentable, autosuficiente, a la vez que les permitiera expandir y diversificar la producción de las empresas que dirigían. Mientras don Eugenio se hizo cargo de la cervecería, don Roberto dirigió Malta, S.A. Fábricas de Cartón Titán y Fabricas Monterrey (Famosa); además de ser uno de los  forjadores  y miembro del Consejo de Administración de Hojalata y Lámina, S.A.

Don Roberto Garza Sada por su sencillez humanista y por sus acciones, bien tiende a representar los valores y principios que una empresa con una firme vocación social que imprime entre sus empleados,  una clara convicción de que lo que se hace es para beneficio de los demás. Quienes lo recuerdan, lo describen como un hombre decidido a luchar y a vencer  los obstáculos para lograr los objetivos anhelados. La búsqueda constante del éxito, la voluntad y la entrega fueron sus rasgos espirituales. Su inteligencia creativa le permitía un sentido cabal de comprensión hacia las soluciones posibles a la problemática humana. Supo reconocer el valor de las personas en las instituciones, de ahí su apoyo permanente e incondicional a la Sociedad Cuauhtémoc y Famosa.

Existe una gran coincidencia y paralelismo entre los ideales de don Roberto y los principios del Ideario Cuauhtémoc, ya que ambos, consideran al ser humano como origen, centro y fin de la cultura; como proceso de humanización que pregona la libertad y la trascendencia de la persona, para crear su propia historia, que ahora forman parte de los principios, fines y objetivos de la Universidad de Monterrey a la que tanto apoyó.

También a don Roberto se le recuerda por su mecenazgo cultural y apoyo decidido a las artes,  la ciencia y la tecnología. Consideraba que la cultura es toda manifestación humana y porque es lo que nos distingue como personas y como miembros de un grupo. Y porque está compuesta por  el patrimonio que los humanos hemos formado a través de nuestra historia, de ahí que siempre promovió la conservación y difusión la cultura, las artes y la educación con la apertura del Centro Cultural y Planetario Alfa y otras fundaciones. También creía firmemente en el desarrollo de la sociedad se basaba en la verdadera educación promovió en su momento la fundación del Tecnológico de Monterrey y luego fue uno de los protagonistas en la consolidación de la Universidad de Monterrey.



Por sus atinadas decisiones basadas en la prudencia y en la justicia social, es considerado uno de los pilares de la industria regiomontana del siglo XX. Don Roberto falleció el 13 de diciembre de 1979.  Y sus obras, su legado y su visión aún perduran en la vida  ciudades como Monterrey y San Pedro Garza García, lo mismo que en museos, universidades, empresas, el templo de Nuestra Señora de Guadalupe en San Pedro Garza García, la Clínica Nova  y los organismos patronales e intermedios que tenemos en Nuevo León. En su honor, la Universidad de Monterrey otorga el premio a la Calidad Docente Pro Magistro Roberto Garza Sada y tiene un centro de enseñanza, difusión y promoción de las artes, el diseño y la arquitectura.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Estudié filosofía en la UNIVA de Guadalajara y soy el cronista de Santa Catarina, Nuevo León

Mi foto

Soy un trota sueños y buscador de símbolos y signos. Nací en Santa Catarina, N.L. en 1965. Fui becario del Centro de Escritores de Nuevo León en 1993. Escribo, busco, leo, hablo cada miércoles en un programa de radio. En De Solares y Resolanas, quiero expresar, manifestar, escribir mis reflexiones, vivencias y apreciaciones sobre lo que veo, de donde vivo, me muevo y existo.