domingo, 1 de mayo de 2016

El templo y la comunidad parroquial de La Luz

Antonio Guerrero Aguilar/ Cronista de Santa Catarina

El nombre de Luz significa “la que da claridad”. El origen de la devoción a la virgen de la Luz se debe a un sacerdote jesuita llamado Antonio Genovesi, quien rogó a una religiosa le diera una nueva imagen para promover la devoción entre sus fieles. En 1722 ocurrió el milagro en Palermo, Italia. La hermana tuvo una visión de la Madre de Dios repleta de luces, portando al niño en sus brazos y una canasta con los corazones apartados del mal, sostenida y rodeada por ángeles evitando caer en las fauces del Leviatán. Trajeron a un pintor que recibió las características para hacer un cuadro de ella. Un 2 de julio de 1732, (fiesta de la Visitación de la Santísima Virgen a Santa Isabel) llegó la imagen a León, Guanajuato procedente de Sicilia. El 23 de mayo de 1849 la virgen de la Luz fue proclamada patrona de la ciudad de León.

Posiblemente el origen de la devoción a nuestra Señora de la Luz se deba al padre Alfredo Dávalos, quien siendo vicario de la catedral de Monterrey fundó una asociación para promover la tradición mariana en el desaparecido templo franciscano de San Andrés. El padre Dávalos era originario de Montemorelos. Estudió en el Seminario de Monterrey para ordenarse sacerdote en 1889. Fue vicario parroquial en Saltillo y luego en la catedral de Monterrey. Párroco en el templo del Sagrado Corazón de Montemorelos en 1891, sacristán mayor (encargado) de la catedral de Monterrey a partir del  5 de febrero de 1899, vicario en el templo de la Purísima en 1905 y cura interino de la parroquia de San Juan Bautista de Lampazos de Naranjo en ese mismo año. En 1907 secretario y miembro del cabildo de la Catedral como canónigo. Al año siguiente lo nombraron presidente de la Obra de la propagación de la Fe en la Arquidiócesis de Linares-Monterrey. Fue muy conocido en la ciudad por sus aportes a la literatura, entre 1910 y 1921 dirigió una publicación llamada El Estudiante en la cual colaboraban Alfonso Junco y Alfonso V. Zúñiga. Seriamente enfermo, quedó paralítico en sus últimos años.

El padre Dávalos adquirió una propiedad situada en la esquina suroeste de Luis Carvajal y de la Cueva que durante un tiempo se llamó H.I. Cairo y Ruperto Martínez. Gracias al apoyo del señor arzobispo y de la señora Francisca Muguerza de Calderón, se puso la primera piedra del templo el 6 de enero de 1895. El 6 de enero de 1900 se hizo la ceremonia litúrgica presidida por el señor don Jacinto López y Romo, Arzobispo de Linares-Monterrey. Una vez bendecida la capilla, quedó dentro de la jurisdicción de la parroquia del Sagrado Corazón. En este tiempo oficiaron misa los padres Alfredo Dávalos y el padre Manuel Fernández quien organizó en 1910 un Círculo Católico de Obreros.

El 25 de septiembre de 1913, el entonces señor Arzobispo don Francisco Plancarte y Navarrete aprobó la creación de cuatro nuevas parroquias, entre ellas San Nicolás Tolentino en San Nicolás de los Garza, los santuarios dedicados a Nuestra Señora de Guadalupe en la colonia Independencia de Monterrey y el otro en la Villa de Guadalupe, Nuevo León y el de la Santísima Madre de la Luz en Monterrey.  El primer párroco del templo y de la comunidad fue el presbítero Manuel Cuadrado. En 1910 servía como vicario en la Catedral; entre 1910 y 1911 párroco en Nuestra Señora del Pueblito en Hidalgo, Nuevo León. En septiembre de 1911 servía como vicario en el templo parroquial del Sagrado Corazón y luego vicario fijo en el templo de La Luz, quedando como cura interino del 25 de septiembre al 1 de octubre de 1913 en que recibió nombramiento como párroco. En ese tiempo sirvieron como vicarios otros  sacerdotes como  Luis Martín quien llegó de San Pablo en Galeana en donde estuvo al frente del curato entre 1906 y 1912. El padre Martín tenía un doctorado y llegó al templo de La Luz en diciembre de 1913. En ese año también estuvo el padre Antonio Alonso. El padre Pablo Martínez  fue vicario durante 1914, luego fue párroco de San Pedro Apóstol en Allende de 1915 a 1927.


El primer bautismo ocurrió el 1 de octubre de 1913, siendo el de la niña llamada María de los Ángeles, hija de Atenójenes Murguía y Josefina Elizondo. Sus abuelos paternos Macario y Socorro; abuelos maternos Leónides y Romana y como madrina fungió María Martínez.  El primer matrimonio fue celebrado el 2 de octubre de 1913, entre María de la Luz García y Valentín Silva. Ante la presencia de las tropas carrancistas, el señor Arzobispo Francisco Plancarte y Navarrete consagró la ciudad de Monterrey y luego la arquidiócesis al Sagrado Corazón de Jesús el 7 de noviembre de 1913. El señor Plancarte promovió un grupo de oración y de apostolado en la parroquia dela Luz llamado Nuestra Señora de Guadalupe entre 1917 y 1919.

En enero de 1915 llegó el padre Heleno Salazar para hacerse cargo de la parroquia en la cual sirvió hasta 1941. Nacido en Ojuelos, Jalisco en 1875, pasó su infancia en Villa de García para ingresar al Seminario de Monterrey. Fue ordenado sacerdote en 1899. Párroco en Santiago y Cerralvo, Nuevo León. Fue testigo y hasta salvó vidas durante la inundación de 1909. En 1914 estaba como responsable del templo franciscano de San Andrés que fue destruido por los carrancistas. Pasó seis meses en la cárcel y al salir le fue confiado el cuidado de la nueva comunidad parroquial. Fue miembro del cabildo de la Catedral y murió en 1945. En este periodo hubo vicarios como el padre Nabor Villegas Villarreal (1931 a 1939), quien nació en Bustamante, Nuevo León en 1906. Estudió en el Seminario de Monterrey. Una vez ordenado en 1931 le fue confiada la parroquia de La Luz como su primera comunidad. Fue párroco en los templos de Villaldama y Bustamante y murió en 1974. También fueron vicarios Toribio de la Garza Cantú (1916-1920), José Guadalupe Garza Martínez (1939), Gilberto Flores Albo (1940) y el padre Leandro de la Garza (1941).

Después del padre Heleno Salazar llegó el padre José Trinidad Ruiz (1893-1959). Ordenado sacerdote en 1917, sirvió como vicario en los templos de la Santísima Trinidad de Monterrey, Pesquería, General Zuazua y Marín. Estuvo en la comunidad de 1942 a 1959. En éste periodo el templo fue reedificado y diseñado por arquitectos Manuel Muriel y Joaquín A. Mora.  El arquitecto  Muriel estudió en la Universidad de Texas. Intervino en la construcción del Palacio Federal en Monterrey en 1928. A él le debemos la construcción del templo "La Iglesia Católica Mexicana" en 1928, actualmente la Iglesia Evangélica Luterana Confesional La Santa Cruz situado en la esquina de las calles de Washington y Amado Nervo justo frente a la Alameda de Monterrey. Colaboró junto con Joaquín A. Mora, cuando era director fundador de la facultad de arquitectura de la Universidad de Nuevo León para la ampliación y remodelación del Colegio Civil en 1938. Participó en la construcción de la Escuela Álvaro Obregón cuando trabajó para Fomento y Urbanización S.A (FYUSA). Es además el autor del diseño del barandal en las escaleras de la prepa Álvaro Obregón. En 1939 participó en un concurso para diseñar la hoy Basílica de la Purísima aunque no ganó.

En éste tiempo estuvieron como vicarios los sacerdotes José Pérez González y Luis G. Rojas Navarrete en 1951, Hilario Rodríguez González en 1952 y Aureliano Tapia Méndez en 1955. Ante la enfermedad y la muerte del padre Ruiz el 2 de febrero de 1959, llegó el padre Moisés Moreno Sevilla. Una vez ordenado en 1929 fue párroco de Villa de Santiago (1933-1941), en San Juan Bautista de Cadereyta (1941-1949), en la Purísima Concepción de Doctor Arroyo (1951-1955) y como responsable del templo de Santa María Goretti (1955-1957). En la parroquia de Nuestra Señora de La Luz estuvo de 1959 a 1969.

Ese año llegó el padre Adolfo Lugo Beatriz que sirvió al templo y a su comunidad por 38 años. El padre Lugo nació en la Hacienda Telcampana, Ciudad Venustiano Carranza, Jalisco, el día 27 de septiembre de 1930. Estudió en el Seminario de Monterrey y teología  en Montezuma, Nuevo México. Ordenado sacerdote el  17 de Agosto de 1958. Fue vicario cooperador en Sabinas Hidalgo, Nuevo León. Párroco de la Purísima Concepción en Agualeguas y cura de la Parroquia de Nuestra Madre Santísima de la Luz desde 1970 hasta el 2008. Se destacó por su cercanía a los fieles, su asistencia espiritual a los internos del penal del Estado y a los policías de diversas demarcaciones. Fue capellán del equipo de futbol Tigres por varios años. Falleció a principios de enero del 2009. Este padre organizaba entrenamientos de futbol para los jóvenes,  los ponía a correr y al final se hacía la “cascarita” en la plaza de la Luz.



Respecto al templo, conviene mencionar que cada párroco le fue añadiendo y quitando cosas hasta tener su estructura actual. Su fachada es sobria con dos cuerpos, un campanario. Su forma es basilical con tres naves, una cúpula y un altar de estilo neoclásico. Cuenta con algunos vitrales en sus ventanas. Ahí están depositados los restos de Santa Librada, su figura en cera y aparentemente el órgano que fue donado por don Eugenio Garza Sada. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Estudié filosofía en la UNIVA de Guadalajara y soy el cronista de Santa Catarina, Nuevo León

Mi foto

Soy un trota sueños y buscador de símbolos y signos. Nací en Santa Catarina, N.L. en 1965. Fui becario del Centro de Escritores de Nuevo León en 1993. Escribo, busco, leo, hablo cada miércoles en un programa de radio. En De Solares y Resolanas, quiero expresar, manifestar, escribir mis reflexiones, vivencias y apreciaciones sobre lo que veo, de donde vivo, me muevo y existo.