domingo, 15 de mayo de 2016

La profecía de Atlacomulco

Antonio Guerrero Aguilar, Cronista de Santa Catarina

El Estado de México es un lugar rico en historia, cultura y tradiciones. Desde las grandes zonas y centros ceremoniales arqueológicas hasta los conventos y templos como San Agustín Acolman y Chalma. De los tianguis y mercados, de rica variedad gastronómica y territorial. Durante el virreinato se formó la llamada provincia de México y a partir de 1786 la Intendencia de México, conformada por los actuales territorios de la Ciudad de México, el Estado de México, Querétaro, Guerrero, Morelos e Hidalgo. En 1824 se constituyó en estado libre y soberano, cuando se creó el Distrito Federal como sede de los poderes nacionales. El jefe insurgente Melchor Múzquiz fue el primer gobernador de 1824 a 1826. Repitió en el cargo de 1830 a 1832 y luego Lorenzo de Zavala en 1827 y de 1832 a 1833. El primero oriundo del valle de Santa Rosa, actual Múzquiz, Coahuila y el segundo, un liberal federalista de origen yucateco que se pasó a promover la independencia y la república de Texas en 1836.

La capital del Estado de México estuvo en Texcoco hasta junio de 1827, cuando se trasladaron los poderes a San Agustín de las Cuevas y desde 1830 a Toluca. En un periodo tan inestable, los poderes de la Unión temían de la influencia del Estado de México. Decían que muchos golpes de estado, eran pactados por políticos importantes de ahí. Supuestamente por eso lo fragmentaron para formar tres nuevas entidades que llevaron los nombres de los grandes jefes de la independencia. Guerrero se separó en 1847, Morelos en 1855 e Hidalgo en 1862.


Se dice que la columna vertebral, el pilar del sistema político mexicano está en el Estado de México a través del llamado “Grupo Atlacomulco”; que debe su nombre a un municipio situado en la región noroeste, cuya raíz etimológica en náhuatl significa “lugar en los pozos de agua”. Ahí nació Isidro Fabela en 1882, un abogado y diplomático que comenzó su carrera política al amparo de Venustiano Carranza.  Este grupo de poder surgió en 1940 cuando Francisca Castro Montiel reunió a un grupo de políticos con influencia regional, a los quienes les dijo que de ahí saldrían seis gobernadores y un presidente de la república: el primero fue Isidro Fabela Alfaro entre 1942 y 1945, después de la muerte del entonces gobernador Alfredo Zárate Albarrán; Alfredo del Mazo Vélez de 1945 a 1951, Salvador Sánchez Colín entre 1951 y 1957, Carlos Hank González de 1969 a 1975, Alfredo del Mazo González de 1981 a 1986, Arturo Montiel de 1999 a 2005 y Enrique Peña Nieto de 2005 a 2011.

También al amparo de Isidro Fabela, se formaron Carlos Hank González y Adolfo López Mateos. El primero de Santiago Tianguistengo; llegó a Atlacomulco supuestamente buscando la identidad paterna y el segundo procedente de Atizapán de Zaragoza. Hank no pudo ser presidente de la república por que los hijos de extranjeros no podían aspirar en ese entonces, a ser el jefe del poder ejecutivo de la nación. Del Mazo Vélez buscó la presidencia en dos ocasiones y en ambas tuvo que ceder,  primero ante Adolfo Ruiz Cortines y Gustavo Díaz Ordaz. Su hijo Alfredo debió hacer un madruguete cuando destaparon a Carlos Salinas de Gortari en 1988. Por su parte Arturo Montiel prefirió preparar el camino a su discípulo Enrique Peña Nieto, ante supuestos malos manejos en la administración pública.


Isidro Fabela influyó para que López Mateos llegara a la dirección del Instituto Científico y Literario de Toluca y luego a una senaduría por el Estado de México, después secretario del Trabajo con Ruiz Cortines que lo destapó a la presidencia en 1958. En 1964, López Mateos debió elegir a su sucesor tras una lista de notables en donde figuraban Alfredo del Mazo de Recursos Hidráulicos, Raúl Salinas Lozano de Economía, Antonio Ortiz Mena de Hacienda y Gustavo Díaz Ordaz de Gobernación. Quedó éste último y comenzó la limpia de los aspirantes a ser presidentes de México. Por cierto, uno de los afectados fue Carlos Madrazo.

Además de la cercanía en el poder, surgieron lazos familiares entre algunos de ellos: Antonio Ortiz Mena hizo esposa a una familiar de Salinas Lozano, quien promovió a Roberto González Barrera; quien a su vez emparentó con los Hank cuando una hija suya se casó con uno de los hijos de Hank González. A la muerte de Carlos Madrazo, Hank González se quedó como mentor político de Roberto Madrazo Pintado quien fue candidato a la presidencia en el 2006. En el 2001 falleció don Carlos Hank González, quien supuestamente encargó a Montiel cuidar la integridad del territorio estatal, evitar que el agua se vaya a la ciudad de México y la unidad política del grupo.

En la historia política del Estado de México, han sobresalido grupos de poder como el llamado “Grupo Gomista” al cual pertenecieron los exgobernadores Abundio Gómez entre 1920 y 1921 y Filiberto Gómez gobernador entre 1929 y 1933. En oposición a la dinastía de Atlacomulco, existe el llamado “Grupo Toluca” en el cual figuran Mario Ramón Beteta (1987- 1989), Ignacio Pichardo Pagaza (1989-1993), Emilio Chuayffett Chemor (1993- 1995) y César Camacho Quiroz (1995-1999).



Para muchos,  la existencia del “Grupo Atlacomulco” es un invento y sus miembros no son tan amigos o están tan unidos como parece; lo cual se demuestra en las fracturas y desgastes sufridos en su seno. Por ejemplo, cuando Alfredo del Mazo quiso desviar la atención en la elección de Carlos Salinas de Gortari, quien después tuvo una pugna con Emilio Chuayffet. Hace unos años, Enrique Peña Nieto debió elegir entre Alfredo del Mazo Maza y Eruviel Ávila como candidatos a la gubernatura del Estado de México. Ahora el centro del poder gira en torno a Texcoco, Cuautitlán y Ecatepec y desplazó al antiguo eje Toluca-Atlacomulco. Por eso dicen que la profecía se cumplió con la llegada de Enrique Peña Nieto a la presidencia de la República.

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Estudié filosofía en la UNIVA de Guadalajara y soy el cronista de Santa Catarina, Nuevo León

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Soy un trota sueños y buscador de símbolos y signos. Nací en Santa Catarina, N.L. en 1965. Fui becario del Centro de Escritores de Nuevo León en 1993. Escribo, busco, leo, hablo cada miércoles en un programa de radio. En De Solares y Resolanas, quiero expresar, manifestar, escribir mis reflexiones, vivencias y apreciaciones sobre lo que veo, de donde vivo, me muevo y existo.