viernes, 13 de enero de 2017

La superstición del martes y el viernes 13

Antonio Guerrero Aguilar/ Escritor y promotor cultural

De acuerdo al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE), una superstición es una creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón. En la religión se hace la voluntad de Dios, en la ciencia se busca lo objetivo, medible y comprobable y en la superstición se busca prevenir lo incontrolable y fatal que puede afectar a la vida de las personas. Los racionalistas y empiristas acusaban a aquellos que tenían mucha fe en la religión como en las supersticiones, pues para ellos, la fe como la superstición son solamente, unas convicciones desmedidas o simples valoraciones excesivas respecto de algo. Argumentan que la superstición como los  mitos,  son creencias carentes de un fundamento racional y por ello no resisten el análisis de la ciencia. Entonces, la religión como la superstición corresponden a un orden metafísico.

La palabra viene del latín “super stare” que literalmente significa permanecer sobre algo. Nace de la inquietud por trascender y perpetuarse; de no ver morir a la descendencia. Hay algunos comportamientos o sucesos pueden predecirse o evitarse para no tener problemas. Por eso se hacen rituales para librarnos del temor y de los daños posibles. Tal y como ya lo había señalado, la superstición está situada entre la fe y la razón. Muchas supersticiones son ingenuas a veces, cómicas o negativas que nos dejan consecuencias desagradables.  Pero ciertamente influyen en el entorno social y cultural. Por eso muchas supersticiones tienen que ver con las ciencias ocultas o el pensamiento mágico, observando y guiándose a través de la adivinación, la astrología, la cartomancia, el curanderismo, el espiritismo, la magia, la quiromancia, el tarot y demás artes relacionadas.

Para los psicólogos, una superstición nace de un sentimiento o necesidad muy íntima relacionada con algo que se torna amenazante. Es bueno tener la sensación de seguridad o de control. Adelantarse a las cosas por “si las moscas”. Consideran su apego a conductas derivadas de una causa que provoca un efecto. Son como profecías autocumplidas, pero además sirven como un mecanismo de defensa, en cuanto a que procuran una parcialización de la realidad y justifican, en caso de que no suceda algo que yo pensé sería perjudicial para mí o los míos.


¿Quiénes son propensos a caer o ser víctimas de ellas? Las personas inseguras. Las obsesivas y controladoras que necesitan una certeza y no perder la zona de confort en la que vivimos.  Una sociedad es más supersticiosa cuando tiene amenazas a su seguridad y tranquilidad. En consecuencia buscamos alternativas o explicaciones de las cosas externas. Por ejemplo, los babilonios lanzaban flechas y hacían exámenes del hígado, los egipcios tenían vasos para beber, los romanos leían en los intestinos, había hasta una colina de los vaticinios que ahora se llama del Vaticano. Los germanos usaban varas de haya. Y aún hacemos rituales para librarnos de las cosas malas, por eso las supersticiones siguen siendo “sobre existencias”. Y cada quien ha de tener una “cábala” que realiza como un método de prevención.

Hay muchos tipos de supersticiones. Entre las más arraigadas en la creencia popular, son la del gato negro. Si se te atraviesa vas a tener un percance con tu vehículo. Otra recomienda no pasar debajo de una escalera, levantarse con el pie derecho, si se cae la sal, tirar un poco por encima del hombro, tocar madera para que no me pase lo que estoy platicando, dejarse crecer la barba o el pelo como una manda para que me vaya bien. Usamos ropa o las camisetas de la buena suerte, ciertos colores y no provocar daño a los vidrios; unos espejos rotos traen trece años de mala suerte.

La superstición entra al ámbito de la numerología. Se le asigna un sentido o referencial al número o una equivalencia con cada letra de manera que los números nos informan y advierten. Tenemos dos supersticiones que tienen que ver con dos días en especial y  con el número 13. Pero el 13 es un número compuesto por el 1 y el 3 y sumados nos da cuatro, que representa la suma de lo inmaterial con lo material y no se considera tan perjudicial. Pero el número es considerado de mal augurio, por ser el primer número primo después del 12; el número que sigue al 12 (el cual es de gran estima: doce meses, doce apóstoles, doce signos zodiacales); porque fueron 13 a la última cena y el décimo tercero resultó ser el traidor Judas Iscariote.  En el libro del Apocalipsis capítulo 13 se habla del anticristo y de la bestia. Satán fue el treceavo ángel maligno. Resulta que en el tarot, el número 13 habla de la muerte, pero también del cambio y de una nueva vida. Según la Cábala, hay trece espíritus malignos. Hay un nombre con el cual se designa al temor del número 13: triscaidecafobia. Pero no siempre es malo. Para los mayas el 13 les recuerda las trece fases lunares y para los germanos, tiene que ver con la diosa del amor a la que llaman Freya.

Como se advierte, la fobia al número trece está tan arraigada. Por ejemplo en muchos rascacielos del mundo el ascensor salta de la planta 12 a la 14 pues no hay piso número trece. Hay hoteles y hospitales que no tienen habitaciones con el número 13. No hay fila 13 en los aviones. Es el número predilecto de las brujas. En las carreras de autos casi no usan el número 13. Hasta los mexicas le tenían miedo al número trece, así como hay personas que relacionan al 666 con el anticristo.

Ahora, el imaginario popular relaciona al trece con dos días, el martes como el viernes. Para los latinoamericanos el martes 13 es el día para prevenir y para los Estados Unidos es el viernes 13. Pero qué curioso, los italianos creen que es el viernes 17. Siempre nos han dicho que el martes que cae en día 13 de mes, resulta ser de mala suerte. Es más, dicen que “En martes 13 ni te cases, ni te embarques, ni de tu casa de apartes”. Una recomendación que nos prescribe no contraer nupcias ese día, pues puede ocurrir que el matrimonio no tenga buen fin, no realices viajes ni salgas de tu casa porque te pueden ocurrir algunas desgracias.

A lo mejor la creencia de que el martes es un día inconveniente, se deba a que está dedicado a Marte, el dios de la guerra. En la Edad Media se referían al planeta como el pequeño maléfico. Pero Marte representa voluntad, energía, tensión y agresividad. Es el planeta rojo, que significa sangre y destrucción entre otras cosas. Coincidencialmente un martes 13 de mayo de 1453 cayó Constantinopla.


El viernes es un día considerado de luto, es el día en que fue crucificado Jesús. El viernes 13 de octubre de 1307, un grupo de caballeros templarios fue aprehendido y llevado a juzgar ante el tribunal de la Santa Inquisición. Un 13 de diciembre de 1939, ocurrió el llamado “Viernes negro”, cuando tuvo lugar un gran incendio que destruyó miles de hectáreas en Victoria, Canadá. El viernes 13 de octubre de 1972 el fatal accidente de aviación en los Andes. El temor al viernes 13 se generalizó con la película filmada en 1980, de la que por cierto tiene una saga de doce entregas. Se llama Viernes 13 y trata la historia de un niño de nombre Jasón, quien murió en un lago llamado Crystal en 1957. Entonces, para reforzar la creencia, nos dicen que un viernes 13 de enero de 1989 ocurrió el “Virus Negro” que afectó a cientos de computadoras en Gran Bretaña.


Y así puede haber muchas coincidencias que nos hacen pensar que los días y los números son malos. Al contrario, debemos bendecir todos los días por la oportunidad que nos brindan de vivir. 

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Estudié filosofía en la UNIVA de Guadalajara y soy el cronista de Santa Catarina, Nuevo León

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Soy un trota sueños y buscador de símbolos y signos. Nací en Santa Catarina, N.L. en 1965. Fui becario del Centro de Escritores de Nuevo León en 1993. Escribo, busco, leo, hablo cada miércoles en un programa de radio. En De Solares y Resolanas, quiero expresar, manifestar, escribir mis reflexiones, vivencias y apreciaciones sobre lo que veo, de donde vivo, me muevo y existo.