domingo, 28 de mayo de 2017

A la memoria de don Antonio Narro

Antonio Guerrero Aguilar/

Saltillo es la cuna y origen de hijos e hijas prominentes. Uno de ellos conocido por el legado, con el cual se formó una escuela de agricultura, destinada a los campesinos y ciudadanos sin recursos como para costear sus estudios. Además forma parte de una de las familias más representativas y emblemáticas de la llamada “Atenas del Norte” y porque procuró el bien a sus semejantes a través de obras asistenciales entre las cuales contó con la colaboración de su hermana y su cuñado.

Me refiero a don Antonio Narro, quien nació en Saltillo el 4 de febrero de 1840. Fueron sus padres don Antonio Narro García y Carmen Rodríguez. Tuvo una hermana mayor llamada Trinidad. Antonio estudió las primeras letras en Saltillo. Siendo niño quedó en la orfandad y apoyado por su cuñado Enrique Maas, acudió a los Estados Unidos y a Europa para estudiar agricultura y teneduría de libros. Cuando regresó a su tierra, estuvo al cuidado de una hacienda en la región de La Laguna.


Antonio pronto se distinguió en los negocios gracias a su esfuerzo y empeño. Hombre visionario y comprometido con el campo. Logró hacerse de una considerable fortuna y de un patrimonio basado preferentemente en las labores agrícolas, dando trabajo a numerosos habitantes de las rancherías en donde era propietario,  entre ellas la mitad de la hacienda de Icamole en García, Nuevo León, la cual compartía con el entonces gobernador de Nuevo León, el licenciado Genaro Garza García y la hacienda Buena Vista cuya extensión comprendía poco más de 4 mil hectáreas.  Fue alcalde de Saltillo y de otros lugares en los que residió. Sin hijos y descendencia, se dedicó a hacer el bien en Saltillo.

Don Antonio falleció en San Antonio, Texas, el 24 de septiembre de 1912 y en su testamento donó sus bienes para la creación de una escuela de agricultura en su hacienda de Buena Vista al sur de la ciudad de Saltillo. Ante notario público destinó 70 mil pesos y otra considerable cantidad de parte de su hermana Trinidad Narro de Maas para establecer una escuela para alumnos de escasos recursos, dejando como albaceas a Francisco Narro Acuña y José García Rodríguez. Según la tradición oral, en una ceremonia de aniversario luctuoso de don Antonio Narro,  unas doce auras (buitres) sobrevolaron el recinto educativo, y por eso decidieron que la mascota representativa sería el buitre. También cuentan que durante la elaboración de su testamento, le preguntaron qué tipo de escuela quería. Dicen que muy apenas alcanzó a decir: “de cultura”. A los ahí presentes no entendieron su última voluntad y decidieron abrir una escuela de agricultura, por tener todo su patrimonio en el campo.

Doña Trinidad Narro nació en Saltillo en 1833.  Fue una reconocida altruista que dejó obras de beneficio social para Saltillo y Coahuila, entre ellas un asilo para niñas, un hospital, la escuela de artes y oficios y un asilo llamado el “Buen Pastor”, además del santuario dedicado a nuestra Señora de Guadalupe. Ella también donó la mayor  parte de los recursos para establecer la escuela de agricultura. Falleció el 4 de mayo de 1912. Su esposo Enrique Maas, era un empresario de origen alemán nacido en 1824 en Westfalia. Llegó a Saltillo en 1870 y abrió distintos negocios en la agricultura, la ganadería, minería y los molinos El Fénix. En todo momento apoyó a las labores sociales de su esposa.

La entonces “Escuela Regional de Agricultura” inició actividades hasta el 4 de marzo de 1923,  con cinco alumnos que vivían y estudiaban en la casona de la hacienda conocida como “La Gloria”. A partir de 1931 impartían una educación de corte militar. En 1938 se transformó en la “Escuela Superior de Agricultura Antonio Narro”. En 1951 quedó anexada al naciente Instituto Tecnológico de Coahuila y en 1957, al crearse la Universidad Autónoma de Coahuila, la  “Narro” quedó como parte de la misma

El 4 de marzo de 1975 por decreto del gobierno del Estado de Coahuila de Zaragoza, se convirtió en la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro. Desde 1979 cuenta con una unidad académica en Torreón y en el 2006 quedó como una institución educativa de carácter nacional. Su lema es "Alma Terra Mater". La “Narro” es famosa por el equipo de futbol americano llamados “los Buitres”, por su rivalidad con el Tecnológico de Saltillo y la Escuela Normal. Pero especialmente se le reconoce por la prestigiada “Rondalla de Saltillo”. La “Narro” ofrece doce ingenierías en el área de la agronomía, ciencias forestales, agro biología, desarrollo rural y una licenciatura en economía y agro negocios, siete maestrías y cinco doctorados. Sus programas académicos de licenciatura y posgrados están reconocidos en el padrón de excelencia del Conacyt y de la SEP.


El corazón y la esencia de sus fundadores, está en la ex hacienda de Buena Vista, situada al sur de Saltillo. Un lugar histórico por excelencia. En sus orígenes perteneció a Alberto del Canto y Francisco de Urdiñola. Lugar y paso obligado para la Nueva Vizcaya y Zacatecas. Por ahí pasaron las tropas insurgentes de Hidalgo y Allende y el entonces gobernador de Coahuila, don Antonio Cordero y Bustamante dispuso la defensa de la región para evitar el ingreso de los rebeldes. En su suelo hubo una batalla el 21 de febrero de 1847, cuando mexicanos y norteamericanos se enfrentaron en la “Batalla de la Angostura”. Los mexicanos comandados por Antonio López de Santa Anna casi derrotaron a las tropas norteamericanas de Zacarías Taylor para luego dar la orden de retirada inexplicablemente.



Hoy la Narro, junto con el Ateneo Fuente, la Normal, la UADEC y el Tecnológico, junto con la UANE, el campus Saltillo del ITESM, Lasalle de Saltillo, la unidad de la Universidad Iberoamericana y otras instituciones, verdaderamente apuntalan a Saltillo como la Atenas del Norte. Tierra amigable, entrañable y repleta de cosas queridas y valiosas, como su sarape, su tradición, su pan y su gente. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Estudié filosofía en la UNIVA de Guadalajara y soy el cronista de Santa Catarina, Nuevo León

Mi foto

Soy un trota sueños y buscador de símbolos y signos. Nací en Santa Catarina, N.L. en 1965. Fui becario del Centro de Escritores de Nuevo León en 1993. Escribo, busco, leo, hablo cada miércoles en un programa de radio. En De Solares y Resolanas, quiero expresar, manifestar, escribir mis reflexiones, vivencias y apreciaciones sobre lo que veo, de donde vivo, me muevo y existo.