domingo, 21 de mayo de 2017

La ruta escultórica y las obras que se perdieron

Antonio Guerrero Aguilar/

Cuando don Alfonso Martínez Domínguez fue gobernador de Nuevo León entre 1979 y 1985, le disgustaba que la capital fuera considerada una ciudad fea, sucia y chaparra, sin elementos o rasgos definibles a partir de su identidad y memoria histórica. Por eso intervino con los alcaldes de los municipios conurbados, para que se sumaran al proyecto de la “Ruta Escultórica del Vidrio, del Acero y del Cemento”, con la intención de unificar y embellecer un corredor urbano e industrial. Un diseño de trazado urbano basado en las esculturas propuesto por el arquitecto Eduardo Padilla.  Para ello instalaron una serie de piezas escultóricas entre Santa Catarina, San Pedro Garza García y Monterrey. Todas ellas elaboradas con materiales producidos en las grandes empresas de Nuevo León. La materia prima hecha por nuestros obreros, convertida en los símbolos que han hecho grande a Monterrey, hasta consolidarla como la capital industrial de México. Y gracias al apoyo de empresarios, autoridades, asociaciones y ciudadanos ilustres, comenzaron a instalarse los monumentos artísticos.


Un año antes de tomar posesión como ejecutivo estatal, levantaron el “Surgimiento” de Rafael Calzada, colocada en 1978 en el camellón central situado en el cruce de Corregidora y Díaz Ordaz de San Pedro Garza García.  Se trataba de una estructura cubierta con material hecho y donado por Cerámica Regiomontana. Parecía una flecha luminosa saliendo de la Tierra y orientándose al cielo. Una sección del arco iris, compuesta por cientos de mosaicos y azulejos de distintos colores. Un cuchillo de obsidiana apuntando al infinito. Lamentablemente esa estructura fue destruida en septiembre de 2012 para levantar el paso a desnivel entre Corregidora y Díaz Ordaz.

Por ese tiempo instalaron el “Homenaje al Sol” de Rufino Tamayo. Luego “Albatros” de Rosalinda Albuerne en la torre Gia sobre la avenida Morones Prieto y otra escultura correspondiente a la serie “Teorema Lunar” de Manuel Felguérez, sobre la entrada a un edificio que el grupo Alfa mandó construir como oficinas administrativas y que ahora es sede del poder judicial, en un sitio donde confluyen las avenidas Cuauhtémoc y Constitución de Monterrey. En 1980 levantaron la obra monumental “Los Lirios” de Sebastián en una explanada correspondiente a las oficinas de CEMEX que se podía apreciar desde Morones o Constitución.

El 16 de marzo de 1980 el entonces presidente Lic. José López Portillo, inauguró en Santa Catarina un conjunto escultórico llamado “Monumento a la Constitución”, cuando visitó a Monterrey para promover la llamada Alianza para la Producción, en la cual colaboraban los tres niveles de gobierno y la iniciativa privada. Estaba entre la calle Madero y los rieles al iniciar la carretera Monterrey-Saltillo. El mandatario llegó hasta al sitio, la vio pero no se bajó del camión y con su comitiva siguieron rumbo a Monterrey. Desconozco el nombre del autor de la obra compuesta por seis columnas de distinto tamaño. Su color original era rojizo, luego las administraciones de extracción priísta las pintaban con colores blanco, rojo y verde y las panistas de blanco, naranja y azul. Cuando hicieron los famosos pasos a nivel en 1999 con Alejandro Páez Aragón la destruyeron. Esta foto corresponde al año de 1984 y más o menos en el mismo sitio, colocaron la escultura a la virgen de Santa Catarina.


En 1982 colocaron la escultura  en acero “Teorema Lunar” o AKRA de Manuel Felguérez, sobre la avenida Díaz Ordaz en San Pedro Garza García, en la entrada al complejo industrial AKRA Nylon de México y para finalizar la ruta, en 1985 inauguraron  la “Puerta de Monterrey” de Sebastián, compuesta por piezas geométricas y poliedros, precisamente en la entrada a Monterrey. El “teorema” permaneció en esos terrenos, hasta que el grupo ALFA vendió la planta a INVISTA; entonces  los campos deportivos, el centro social y la escultura quedaron abandonados y en el 2009 la escultura fue desmontada de su sitio original con la promesa de ser reinstalada en el campus de la Universidad de Monterrey, amparado en el proyecto del entonces gobernador Natividad González Parás (2003-2009), de propiciar un movimiento que privilegia la escultura como una forma de embellecimiento urbano. También quitaron los “Lirios” que se supone iban a dejar entre Morones y Gonzalitos, pero no la pusieron.



En ese sexenio se instalaron una serie de esculturas en ambos lados del Río Santa Catarina, como parte de la iniciativa de constituir a Monterrey y su zona conurbada como una “Ciudad del Conocimiento”, basada en la producción de saberes y el desarrollo económico y el capitalismo cognitivo, desmaterializado. Pero se les olvidó considerar que una “Ciudad del Conocimiento”, promueve la producción de saberes locales en donde la historia y la cultura regional son la base de partida.  Llegaron las lluvias de la tormenta tropical Alex en 2010 y el sentido de las avenidas Constitución y Morones Prieto quedó en un par vial, en donde las esculturas de renombrados artistas permanecen perdidas y olvidadas, sin apreciar su majestuosidad. Del corredor original entre San Pedro Garza García y Santa Catarina solo queda en pie la Puerta de Monterrey.

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Estudié filosofía en la UNIVA de Guadalajara y soy el cronista de Santa Catarina, Nuevo León

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Soy un trota sueños y buscador de símbolos y signos. Nací en Santa Catarina, N.L. en 1965. Fui becario del Centro de Escritores de Nuevo León en 1993. Escribo, busco, leo, hablo cada miércoles en un programa de radio. En De Solares y Resolanas, quiero expresar, manifestar, escribir mis reflexiones, vivencias y apreciaciones sobre lo que veo, de donde vivo, me muevo y existo.