domingo, 28 de enero de 2018

Los cronistas de Monterrey

Antonio Guerrero Aguilar/

En estos tiempos tan proclives a la desmemoria y al olvido, propenso a vivir lo actual y lo inmediato, a cubrir con las obligaciones que nos permitan vivir en este medio tan adverso y complicado, aún hay personas que se dedican a mantener nuestra memoria e identidad. Son los cronistas, los historiadores y aquellos que de una u otra forma, rescataron y proclamaron la grandeza de Monterrey y de Nuevo León en el siglo XX.  Y hace poco más de un año, el cabildo de la ciudad otorgó el nombramiento al Ing. Leopoldo Espinosa Benavides, a quien le corresponde llevar la guía de tan ilustre labor.

En el siglo XIX hubo dos personajes ilustres que se dedicaron a tan noble tarea. Uno de ellos es el médico José Eleuterio González y el otro Miguel Hilario Nieto Flores, un político y militar originario de Santa Rosa en el actual Múzquiz, Coahuila, nacido el 14 de enero de 1800.  Hijo de Miguel Martín Nieto y de Gertrudis Flores. Llegó a Monterrey para estudiar en el Seminario de Monterrey. En 1825 fue designado Secretario del Ayuntamiento de esta ciudad, cargo en el cual sirvió durante cuarenta y cinco años. Y cada vez que se necesitaba, también participó en las armas en diversas campañas militares.

Por ejemplo, en 1846 figuró como comandante del Batallón de Milicias Local que defendió a Monterrey en los ataques del ejército norteamericano. Durante la Revolución de Ayutla asistió a la toma de Saltillo en 1854. Nunca dejó ser el secretario del Ayuntamiento en esos periodos. Desde su posición se dedicó a los estudios históricos. Formó una “Noticia de los Gobernadores que ha habido en ésta ciudad de Monterrey”. Redactó miles de documentos que permanecen en los archivos tanto del Estado como del municipal. Murió con la pluma en mano el 16 de enero de 1870 mientras firmaba un comunicado oficial en su oficina en el antiguo Palacio Municipal de Monterrey. Tan solo una calle del centro de Monterrey lo recuerda.

Santiago Roel  nació en Monterrey el 24 de noviembre de 1885. Fue un profesionista trabajador y responsable dedicado al ejercicio del derecho, libre pensador y escritor comprometido con las causas públicas y sociales. Se dedicó a la historia y a difusión y defensa del patrimonio cultural de los nuevoleoneses. Se le puede considerar un cronista porque dejó una relevante documentación histórica difícilmente de igualar, con la que todo historiador, cronista y estudioso de las ciencias sociales debe acudir. Miembro fundador de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística, A. C., de la comisión de Investigaciones Históricas de Monterrey, de la Academia Nacional de Historia y Geografía, presidente del comité para las celebraciones del 350 aniversario de Monterrey en 1946. En 1948 condecorado con “Las Palmas Académicas” de la Academia Nacional de Historia y Geografía.

En 1938 publicó su libro “Nuevo León. Apuntes históricos” durante mucho tiempo libro de texto en las escuelas secundarias de Nuevo León y que lleva más de 12 ediciones. El escudo de Nuevo León fue creado por una comisión formada por él, Carlos Pérez Maldonado, José P. Saldaña y Héctor González. Fue un intelectual revolucionario que con sus escritos se opuso al porfiriato y al reyismo. Además, fue diputado constituyente de la Constitución Local de Nuevo León en 1917. Por muchos años escribió en el periódico El Porvenir con la sección “Conozca Nuevo León”. Si alguien se dedicó a rescatar la memoria e identidad de Monterrey durante la primera mitad del siglo XX, fue Santiago Roel Melo, que falleció el 19 de enero de 1957.

José P. Saldaña Treviño (1891-1992) contaba con 76 años de edad cuando el Ing. César Lazo le otorgó el nombramiento que ostentó durante 25 años, hasta la fecha de su muerte. Le tocó vivir en dos siglos y caminó con Monterrey a lo largo de su tiempo. Cuando le dieron el nombramiento, dijeron que era un enamorado de su ciudad. Y tenían razón: su amor se tradujo en 28 libros, innumerables escritos y participaciones en asociaciones, grupos, escuelas, comités y demás organismos tanto públicos como privados. Durante la ceremonia de su nombramiento, don Salvador Novo expresó: "Formulo votos porque el ejemplo que hoy da Monterrey al país, sea imitado y seguido por todas las ciudades de un México tan lleno en todas ellas de valiosas tradiciones qué preservar, y qué conjugar amorosamente con el hoy fecundo y bullente que el cronista decantará para forjar con el México nacido en la pluma de su primer cronista".

Cuando nombraron a don Pepe como cronista, había más historiadores y literatos que bien podían quedarse con el cargo. Estaban Manuel Neira Barragán, Luis Tijerina Almaguer y Carlos Pérez Maldonado, quien para entonces había publicado los siguientes libros: Monterrey, cosas poco conocidas acerca de este nombre y de su heráldica (1944), Medallas de México (1945), La ciudad metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey (1946), Documentos históricos de Nuevo León. Anotados y comentados 1596-1811 (dos series 1947 y en 1948), El Obispado, monumento histórico de Monterrey (1947), El casino de Monterrey, bosquejo de la sociedad regiomontana (1950), Narraciones históricas regiomontanas, en dos tomos (1959 y1961) y Genealogía y heráldica: los Pérez Maldonado (1963).

Don Carlos (1896-1990) era sobrino nieto del Dr. Gonzalitos y sobrino del Dr. Amado Fernández, quien fundó la Junta Arqueófila de Nuevo León en 1906. Era empresario, consejero y accionista de industrias e instituciones bancarias. Estudioso de la heráldica, la genealogía y la historia de Monterrey. En 1949 participó en la fundación de la Academia de Ciencias Históricas de Monterrey, la cual organizó el Primer Congreso de Historiadores de México y Estados Unidos. Ingresó en 1955 a la Academia Mexicana de la Lengua, la Academia Nacional de Historia y Geografía le otorgó las Palmas Académicas. Fue articulista en los periódicos El Porvenir y El Norte. Sus ensayos se pueden leer en las Memorias de la Academia Mexicana de la Historia, en las Memorias de la Academia Mexicana de Genealogía y Heráldica, y para Humanitas de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Siempre he dicho y con todo respeto, que merecía ser el Cronista de Monterrey. Pero don Pepe no nos defraudó. Al contrario, fue muy activo y trabajador.

El último cronista, miembro de aquella pléyade de insignes historiadores, fue Israel Cavazos Garza nació el 2 de enero de 1923 en Guadalupe. Todo un ejemplo de esfuerzo y tenacidad, desde cursar sus estudios en la Álvaro Obregón, hasta el prestigioso Colegio de México entre 1948 y 1950. De ahí en adelante su paso por los archivos más importantes como el del Congreso, el General del Estado y el Municipal de Monterrey. En la Biblioteca Universitaria, el Centro de Estudios Humanísticos y el Centro de Historia Regional de la UANL. En 1967 fue nombrado cronista de su pueblo natal, cargo que dejó al ser nombrado Cronista de la Ciudad de Monterrey el 28 de agosto de 1992 por el entonces alcalde Benjamín Clariond. De su inspiración, salieron una buena cantidad de libros que tratan de nuestra historia regional y de Monterrey. En su vida se distinguió por su don de gentes, como maestro, conferencista, escritor, paleógrafo y gran conocedor de la historia del Noreste mexicano. Ganó todas las medallas y premios, en especial el de Ciencias y Artes que otorga la Presidencia de la República y fue miembro de la Academia Mexicana de la Historia. Falleció el 5 de noviembre de 2016.


Dicen que Monterrey debe contar con su consejo municipal de la crónica, pero no hay un reglamento que lo avale. Y afortunadamente hay muchos historiadores y cronistas que pudieron ostentar el honroso cargo como Pepe Mendirichaga, César Morado, Héctor Jaime Treviño y otros más que se dedican a dejar testimonio de lo que ocurre en la zona metropolitana. Lo cierto es que no debemos dejar de producir y hablar de una ciudad tan importante como lo es Monterrey.

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Estudié filosofía en la UNIVA de Guadalajara y soy el cronista de Santa Catarina, Nuevo León

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Soy un trota sueños y buscador de símbolos y signos. Nací en Santa Catarina, N.L. en 1965. Fui becario del Centro de Escritores de Nuevo León en 1993. Escribo, busco, leo, hablo cada miércoles en un programa de radio. En De Solares y Resolanas, quiero expresar, manifestar, escribir mis reflexiones, vivencias y apreciaciones sobre lo que veo, de donde vivo, me muevo y existo.