domingo, 14 de enero de 2018

Presencia y legado tlaxcalteca en el noreste

Antonio Guerrero Aguilar/

Hablar de los orígenes de Tlaxcala, nos remite a un grupo trashumante, quienes guiados por el dios Camaxtli, llegaron a la sierra de Tepeticpac, para fundar un señorío al que llamaron “Texcallac”, que significa despeñadero. El vocablo cambió a “Tlaxcalla”, cuya traducción refiere al "lugar de tortillas o pan de maíz". Durante mucho tiempo, el pueblo tlaxcalteco luchó para sobrevivir el asedio de parte de teotihuacanos, cholultecas y los olmeca-xicalancas  que radicaban en Cacaxtla. Cuando los mexicas dominaron el centro de México en el siglo XV, nunca pudieron con los tlaxcaltecas; quienes se defendieron exitosamente de los ejércitos mexicas y de sus alianzas con otros pueblos de los alrededores.

La expedición de Hernán Cortés, debió pasar por su territorio con rumbo a la capital del gran imperio en 1519. Luego de tres batallas, ambas partes se sentaron a negociar. Los tlaxcaltecas aceptaron luchar con los españoles en la conquista de la gran Tenochtitlan. A cambio debían convertirse a la fe católica, pero les respetaron su autonomía y forma de gobierno. Por su participación recibieron tierras, trato similar al de españoles, y se esparcieron hacia el norte de la Nueva España y parte de Centroamérica. Incluso acompañaron a Pedro de Alvarado a Perú.

Igualmente sirvieron a los planes de conquista y expansión de la Corona, cuando el virrey Luis de Velasco y Castilla  logró que 400 familias tlaxcaltecas emigraron rumbo al norte en 1591. Formaron seis colonias en Mezquitic, Venegas, Venado, Guadalcázar, Matehuala y finalmente San Esteban de la Nueva Tlaxcala. El terreno fue cedido por el ayuntamiento de la Villa de Santiago del Saltillo el 13 de septiembre de 1591, quedando en medio de las secciones que correspondieron a los huachichiles por el lado sur y a los borrados por el lado norte. Pero estas etnias nunca se hicieron sedentarios o se fueron, por lo que los tlaxcaltecas se quedaron con esos terrenos. Para reforzar las empresas de  pacificación y población, también  sirvieron como ejemplo de “vida civilizada” a los nómadas de la región.


De San Esteban de la Nueva Tlaxcala salió una parte de los proyectos de colonización del Nuevo Reino de León. Las poblaciones en las que se asentaron y/o fundaron tenían pocas familias. Todos pertenecían a la cuarta o quinta generación de tlaxcaltecas que salieron en 1591. Muchos de ellos recibieron más de 600 varas, casi la legua cuadrada en los pueblos que fundaron. Los colonizadores no vieron justa esa distribución y trataron de impedir la formación de nuevas misiones de indios. A decir verdad, los tlaxcaltecas llegaron a formar pueblos para evitar el abuso que padecían los indígenas del Nuevo Reino de León. Las colonias tlaxcaltecas de los siglos XVII y XVIII se formaron como un grupo de apoyo a una fundación misional. Sus terrenos permanecían al margen y con cierta autonomía de la misión. Por eso los se les consideraba como pobladores con “tierras para que siembren aparte y el agua competente, sin mezclarse con los indios chichimecos”.

El cronista Alonso de León fue comisionado en 1646 para establecer el pueblo de San Juan de la Nueva Tlaxcala, perteneciente a la jurisdicción de San Juan Bautista de Cadereyta.  Ahí estuvieron unas cuantas familias procedentes de la ciudad de Tlaxcala, hasta que los llamados “indios bárbaros” quemaron y destruyeron las casas en 1648, donde además habitaban unas familias de origen otomí. Ese año los franciscanos llevaron a otras familias de origen tlaxcalteco a las misiones de San José y Santa María de los Ángeles del Río Blanco. De ahí pasaron unos que procedían de Venado para fundar San Antonio de los Llanos en 1663, en el actual Hidalgo, Tamaulipas.

En 1680 unos misioneros procedentes del Colegio de la Santa Cruz pasaron por Saltillo; con la intención de crear unas misiones. Tres tlaxcaltecas se ofrecieron guiarlos hasta San Pedro Boca de Leones, en donde lograron reunir a los indios alazapas en una misión a la que llamaron de Nuestra Señora de los Dolores. Los tlaxcaltecas sabían que los indios salían a buscar tunas en el verano y así los pudieron congregar. Hacia 1686 se establecieron los pueblos de San Miguel de la Nueva Tlaxcala y Nuestra Señora de San Juan, a orillas del Río Pesquería enfrente del Cerro del Camaján en Higueras. Esta no duró mucho tiempo. La refundaron con el nombre de San Antonio de la Nueva Tlaxcala, aún existente para 1714. 

San Miguel de Aguayo de la Nueva Tlaxcala, quedó establecido el 16 de septiembre de 1686. Ahí llegaron 30 familias procedentes de San Esteban, encabezados por Melchor de Cázares, Francisco de la Corona, Blas Gregorio y Lucas Marcos, al pie de una sierra que se conoce como de Gomas. De ahí baja un manantial conocido como San Lorenzo y un río al que llamaron Tlaxcala. A ellos les debemos los descubrimientos mineros de casi toda esa región que ahora corresponde a los municipios de Sabinas Hidalgo, Villaldama y Bustamante. Pero la congregación de San Miguel quedó muy cerca de los Alazapas. Hubo conflictos,  por eso los alazapas salieron para fundar otra misión en Las Adjuntas, Coahuila. En 1710 regresaron para recuperar sus tierras, refundando el pueblo con el nombre de San Antonio de los Alazapas que quedó luego como un barrio de Bustamante. También son de sobra conocidas las rivalidades entre Villaldama en donde sus pobladores llamados “Coyotes” conservaban con los “Tecos” (por tlaxcaltecos) de Bustamante. 

El 10 de junio de 1655 un grupo de “Hualaluises” atacaron la labor de Nicolás Vázquez allá por el rumbo de Labradores en el actual Galeana. Fueron perseguidos y atrapados por Antonio Orpinel, un vecino de Matehuala, para llevarlos a Monterrey, en donde fueron bautizados y perdonados por el entonces gobernador don Martín de Zavala.  Al cacique le pusieron Martín por su padrino y en consecuencia le conocieron como Martín Hualahuis.  Junto con los suyos, los congregaron en una misión a la que llamaron de San Cristóbal de los Hualahuises en 1689 en donde también se quedaron algunos descendientes de tlaxcaltecas.

Pero surgió un problema entre San Cristóbal y otra población criolla. En 1686 llegó procedente de Santa María Nativitas, Tlaxcala,  el militar Sebastián de Villegas y Cumplido para poblar una hacienda situada en los alrededores. Sebastián de Villegas y Cumplido hizo campañas de pacificación por el sur del Nuevo Reino. Gracias a una licencia del virrey, constituyeron el nuevo asentamiento, dentro de la jurisdicción territorial y política de Hualahuises. De acuerdo a las Leyes de Indias, no podían fundar un pueblo a menos de cinco leguas de otro. Estas equivalen más o menos a 25 kilómetros y la naciente población está a menos de dos leguas de Hualahuises. De ahí viene el viejo problema y una característica esencial entre ambos municipios. Hualahuises debió quedarse con una jurisdicción territorial de apenas 25 kilómetros por cada lado y ahora solo tiene 126 kilómetros cuadrados. Es el único municipio enclavado dentro de otro en todo México, de ahí que lo consideren  “el Vaticano de Nuevo León”.

Mediante cédula real erigieron la nueva villa a la que pusieron de San Felipe de Linares el 10 de abril de 1712, en honor a San Felipe Apóstol y al entonces virrey de la Nueva España, don Fernando Alencastre Noroña y Silva, duque de Linares. Como la fundación de la Villa de San Felipe de Linares se hizo en terrenos de Hualahuises, sus habitantes protestaron y pidieron que la nueva población se alejara a distancia legal.

Para solucionar este conflicto eligieron como juez al Lic. Francisco de Barbadillo y Victoria, del Consejo de su Majestad y Alcalde de Corte de la Real Audiencia de la Ciudad de México. Llegó a Monterrey en diciembre de 1714 para también poner en paz a los levantamientos de los naturales, que por el maltrato habían dejado las misiones por el abuso de los encomenderos y de los “señores de ganado”. En compañía de Juan Guerra Cañamar y de fray Juan de Lozada, refundaron las misiones de San Antonio de los Llanos (actual Hidalgo, Tamaulipas), las del Río Blanco (Aramberri y General Zaragoza), Labradores (Galeana), Hualahuises, Agualeguas, las de Purificación y Concepción en el Valle del Pilón y la del Pueblo de Guadalupe. Dispuso que los vecinos de San Felipe de Linares fijaran la villa en un lugar más distante. Pero los habitantes no aceptaron y se dirigieron otra vez con el virrey. El 15 de noviembre de 1715 se les permitió quedarse en el lugar donde habían erigido la villa. Pensaron que con la misión de los Hualahuises tan cercana, Linares se protegía mejor de las incursiones de los llamados indios bárbaros. Para 1794 tenía a 349 indios y solo se hallaron 41 tlaxcaltecas registrados.



El abogado Francisco de Barbadillo expropió tierras a los hacendados, las más aptas para el cultivo, ricas en aguas, situadas en valles y cercanas a los centros poblacionales más importantes como el Valle del Pilón y Monterrey. Casi todas las misiones tuvieron advocaciones marianas, como Concepción, en el actual Escobedo y Purificación llamada Gil de Leyva en Montemorelos. Promovió la migración de familias oriundas de Saltillo y San Luis Potosí. De San Esteban salieron 33 familias que se asentaron en el pueblo de Guadalupe a partir de 1715. Para 1740 Guadalupe tenía 23 familias tlaxcaltecas, 27 en Concepción y 29 en Purificación. En 1756 todos los tlaxcaltecas fueron concentrados en el pueblo de Guadalupe al oriente de Monterrey. Otra vez, algunos vecinos de Monterrey alzaron la voz reclamando que estaban muy cerca de sus tierras, que había lugares más lejanos en donde se pudieran asentar y que dicha acción era inútil pues había cerca de mil indios todos mezclados. (continuará)

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Estudié filosofía en la UNIVA de Guadalajara y soy el cronista de Santa Catarina, Nuevo León

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Soy un trota sueños y buscador de símbolos y signos. Nací en Santa Catarina, N.L. en 1965. Fui becario del Centro de Escritores de Nuevo León en 1993. Escribo, busco, leo, hablo cada miércoles en un programa de radio. En De Solares y Resolanas, quiero expresar, manifestar, escribir mis reflexiones, vivencias y apreciaciones sobre lo que veo, de donde vivo, me muevo y existo.