domingo, 15 de abril de 2018

Acerca de Leonor “La China”Flores


Antonio Guerrero Aguilar/

Monterrey no es tan solo la tierra de gente trabajadora, emprendedora, de industriales, militares y políticos con influencia más allá de la región y aportes considerables a la misma. En su suelo también han nacido músicos, poetas, escultores, pintores, cantantes, educadores y personas que han hecho de la creatividad y la inspiración su forma de vida. En ésta ocasión quiero hablarles de una compositora, una maestra de piano que hizo de la docencia y de la promoción musical su estilo de vida. Ella nació en la capital de Nuevo León un 16 de marzo de 1904, hija del abogado León Flores y de la profesora Josefina Rodríguez de Flores, quienes formaron una familia con nueve hijos.  A la par de sus estudios de primaria en el Colegio de la Luz y posteriormente en el Colegio Laurens, realizó su formación musical con el notable pianista Raúl Barragán y Sierra y con el maestro Daniel Zambrano; además de teoría y solfeo con el maestro Guillermo Hernández en la Ciudad de México.

A Leonor la recuerdan como “pequeña de estatura, cintura breve y cabello rizado”, por eso le conocían como “La China” Flores. Autora de innumerables piezas musicales, a las que daba una tonalidad a los poemas del insigne David Alberto Cossío y Manuel Neira Barragán; así como melodías, selecciones para canto y piano con ritmos populares. Como tenía un oído muy refinado, aprendía melodías enteras de memoria.  Luego las utilizaban sus alumnos para realizar ejercicios o a manera de repertorio.  Por tal motivo, existen varias copias catalogadas como originales de la misma melodía así como de sus composiciones.

Participó como pianista de varias orquestas, como la Bon-Ton JAZZ, pionera en tocar en Monterrey este género que estaba de moda en los Estados Unidos.  En 1941 acompañó al célebre compositor austriaco Ostar Strauss, autor de las operetas El Soldado de Chocolate y El Encanto de un Vals. Entre 1942 y 1943 hizo una gira artística como pianista en la Orquesta de Señoritas del Rio Art por Panamá, Costa Rica, Nicaragua y Guatemala. Luego formó parte de la orquesta de la estación X.E.W. de la Ciudad de México.

Ya en Monterrey, estableció un estudio de piano para dedicarse a la enseñanza musical. Su academia tenía por nombre Estudio Particular de Piano de Música Moderna, en donde atendía a más de 40 alumnos por semana.  Utilizaba el Método Winn escrito por el pianista norteamericano Edward R. Winn, basado en el aprendizaje sistemático de patrones rítmico-armónicos característicos del swing, blues, jazz, boogie boogie. Al concluir sus estudios, los alumnos recibían un diploma original otorgado por el Winn Studio of Popular Music, establecido en Nueva York en 1900. También fue una de las maestras fundadoras de la Escuela de Música de la Universidad de Nuevo León. A ella le debemos el himno del plantel.

Una ocasión, los notables violinistas mexicanos Pedro Valdez Fraga y Enrique Saloma estuvieron en Monterrey. Poco antes de iniciar la función, enfermó la pianista del concierto. Al levantar el telón, el maestro Valdez Fraga dijo al público: “La señorita X…, nuestra pianista, ha sufrido un accidente en este momento y no podrá acompañarnos, pero…. Sabemos que aquí en esta sala, como espectadora, hay una damita que puede suplirla perfectamente, se llama Leonor Flores, y voy a rogarle sea tan gentil de pasar a este escenario para poder ejecutar nuestro concierto, pues tengo conocimiento que ella nos salvara de tener que suspenderlo”. Al respecto, Leonor narró aquel episodio en aquella noche memorable: “Yo me sentí acomplejada en aquel momento, no sabía qué partido tomar, pero mi padre me rogó que accediera y subí al foro. A primera vista tuve que acompañar una obra escrita a mano por su propio autor el señor Valdez Fraga, y logré sortear no solo el acompañamiento sino ajustarme a un compás que paso el Sr. Saloma y a tiempo “salté”, no sé ni cómo, pues ya en esta parte no llevaba el papel la guía del violín”.

Fue una entusiasta organizadora de conciertos y veladas musicales a beneficio de causas sociales. Más de una vez, apoyada en el canto por la profesora Felicitas Treviño y la Unión Femenina Ibero Americana, presentaron conciertos en el teatro Monterrey del IMSS a beneficio del Cuerpo de Bomberos de Monterrey. En ese recital se cantaron varias composiciones de Leonor. Por sus aportes recibió varias preseas de distintas asociaciones por su cooperación desinteresada. Ganó el primer lugar en la convocatoria del Comité de la Feria del Algodón de Torreón, para componer el Himno de la Laguna.

Siempre aclamada, respetada y reconocida. Se le reconoce en la vida cultural de Monterrey, por ser la primera compositora reconocida. En octubre de 1967 recibió un homenaje de parte del Centro Regional de Iniciación Artística de Saltillo y la Dirección General de Acción Social del Gobierno del Estado de Coahuila. Ahí se cantaron treinta y ocho canciones suyas por magníficos cantantes saltillenses y regiomontanos. En una velada artística en el Aula Magna del Colegio Civil, tocaron y cantaron sus obras musicales. También asistió al concierto que las sociedades femeninas ofrecieron a los cronistas sociales de la prensa local, donde cantaron sus más bellas canciones. Una faceta poco conocida de “China” Flores es la de cantante. Junto con su hermana Carolina tenía un dúo de voz llamado Los Canarios.

En 1948 contrajo matrimonio con el Ing. Erick Rieckher, un ingeniero alemán establecido en México y con quien estuvo casada hasta su muerte. Respecto a la vida de la pareja, don Manuel Neira Barragán escribió: “Viven felices, pues el como buen alemán, es un admirador de la buena música y alienta a su compañera de la vida para que continué realizando esta obra que perdurable, inmortal, pues las obras de arte son más y más valiosas a través del tiempo”.

A ella le debemos el vals “Ilusión” que triunfalmente recorrió casi todos los estados de la república y que fue editada por una casa musical en los Estados Unidos en la década de 1920. Sus composiciones corresponden al estilo “stride piano”, muy famoso en la primera mitad del siglo XX.  Autora de tantas piezas musicales como “Montañas Mías”, “Pájaro Azul de las Alas de Tul”, “Te Pido un Beso”, “Te Adoré por eso Estoy Triste”, “Muy Cerca de Ti”, entre otras muchas. Su  producción  musical  comprende  una  gran variedad de canciones para voz (o dueto de voces) con acompañamiento de piano y obras para piano solo.  La mayoría de los textos fueron compuestos por ella. Además de sus canciones populares, destacan algunas obras con textos sacros como su “Ave María” para soprano y piano y “O Salutaris” para coro a tres voces y órgano.  Entre su producción instrumental se encuentra la “Serenata” para violín y piano y algunas orquestaciones y arreglos corales de sus canciones más conocidas como “Montañas mías” y “Sin tu amor”.

Leonor murió el 4 de noviembre de 1988. Para recordar sus aportes y composiciones,  la Ópera Metropolitana de Monterrey bajo la dirección del maestro Eric Steinman, realizó en 1996 varios recitales en los que se dieron a conocer las obras contenidas en el Primer Álbum de Canciones No. 1.  En ese año, el Ballet de Monterrey utilizó las canciones de “Promesa”,  Devoción” y “Te  adoré” como música para una coreografía. Apoyados por Conarte, los maestros Elda Nelly Treviño y Guillermo Villarreal realizaron la producción del primer disco compacto con obras para voz y piano y para piano solo en el año 2000. Luego le dedicaron el Segundo Foro de Compositores de Nuevo León del 2005 en el museo del Obispado. Para honrar su memoria realizaron una exposición museográfica, recitales con obras para voz y piano y piano solo; además de  mesas de discusión en torno a su obra.  Tuve la oportunidad de hablar de Leonor Flores durante un ciclo de “Café con historia” en el Museo de Historia Mexicana. Ahí conté con el apoyo del maestro Jorge Paredes y la maestra Elda Nelly Treviño. El contenido estaba pendiente, por eso ahora lo pongo a consideración de los lectores.

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Estudié filosofía en la UNIVA de Guadalajara y soy el cronista de Santa Catarina, Nuevo León

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Soy un trota sueños y buscador de símbolos y signos. Nací en Santa Catarina, N.L. en 1965. Fui becario del Centro de Escritores de Nuevo León en 1993. Escribo, busco, leo, hablo cada miércoles en un programa de radio. En De Solares y Resolanas, quiero expresar, manifestar, escribir mis reflexiones, vivencias y apreciaciones sobre lo que veo, de donde vivo, me muevo y existo.