domingo, 17 de junio de 2018

Piedras Negras: la puerta de México


Antonio Guerrero Aguilar/

La fundación de Piedras Negras, tiene que ver con el proyecto del entonces presidente José Joaquín de Herrera y del Congreso Nacional para responder a la situación de la nueva línea fronteriza con los Estados Unidos, después de los Tratados de Guadalupe-Hidalgo el 2 de febrero de 1848. Por seguridad debían conservar la integridad del territorio y defender a los estados del Norte que sufrían las frecuentes y crueles incursiones de los llamados indios bárbaros. La presencia del ejército norteamericano en los territorios anexados, empujó a numerosos indígenas hacia el sur, llegando hasta los actuales estados de Zacatecas, San Luis Potosí y Durango. Por lo que se instalaron sobre las rutas por las que ingresaban a la región. El 19 de julio de 1848 se publicó el decreto para el establecimiento de las Colonias Militares de Oriente.


Pero los orígenes y planes para formar poblaciones en la franja del río Sabinas y el río Grande del Norte, se remonta con la fundación efectiva de la villa de Santiago de la Monclova el 12 de agosto de 1689, cuando fue posible establecer pueblos, presidios y misiones en aquella extensa demarcación. Conviene hacer mención que tiempo atrás, el religioso franciscano Juan de Larios recorrió la comarca entre 1674 y 1675, más allá de lo que una vez fue la Nueva Almadén, en la actual Monclova. Tengo la impresión de que seguían el camino que une a Monclova directamente con Múzquiz, enlazando a los actuales municipios de Zaragoza, Morelos, Allende, Nava, Villa Unión y Guerrero. Río arriba, en lo que actualmente es Piedras Negras, fundaron un presidio al que llamaron Monclova Viejo.

En 1701, se formó una misión que llamaron de San Juan Bautista y al año siguiente, el capitán Diego Ramón y fray Alonso González, apoyaron otra misión dedicada a San Bernardo, cercanas al paso llamado de los franceses en el río Grande. Pronto la región llegó a consolidarse como punto esencial para los proyectos de población y pacificación en Texas. La expansión se hizo efectiva en la segunda mitad del siglo XVIII, cuando el límite de Texas con las provincias del Nuevo Santander y Coahuila coincidía en un punto del río Nueces.

El gobierno de los Estados Unidos, dispuso la formación de puestos militares a lo largo de la frontera, con la intención de proteger sus intereses en los territorios recientemente anexados en 1848. En la banda norte del Río Bravo o Grande del Norte, establecieron el fuerte Duncan en un sitio conocido como el Paso del Águila. Fue cuando el entonces presidente  José Joaquín de Herrera, el 3 de junio de 1848, autorizó la creación de colonias militares a lo largo de la línea divisoria, con el fin de también proteger la frontera norte de México e iniciar poblados a cargo de la Comandancia General de las Colonias Militares de Oriente.

Había una ruta muy importante de contrabando que venía de San Antonio, Texas, que cruzaba por el Paso del Águila (Eagle Pass). Además por ahí vadeaban los negros cimarrones, a quienes atrapaban para regresarlos a las plantaciones sureñas de donde se habían fugado. Por lo que decidieron el establecimiento de una colonia militar, en el paso de Piedras Negras, llamado así por los ricos yacimientos de carbón que hay en el subsuelo. El 15 de junio de 1850, José Manuel Maldonado y los capitanes José María Andrade y José María Sáenz junto con 56 vecinos, fundaron la villa de Herrera, en honor al presidente José Joaquín de Herrera, quedando como su primer alcalde Luciano de la Cerda y como síndico Antonio Arredondo. El 14 de agosto de 1850  establecieron la Colonia Militar de Guerrero en Piedras Negras, por lo que la Villa de Herrera quedó fusionada a la nueva colonia militar. Entonces llegaron muchos vecinos que fijaron su residencia en la colonia militar. En octubre de 1852 se celebró la primera corrida de toros y otorgaron los permisos para que se instalara un cabaret y un billar en el pueblo.

En 1853 fueron suprimidas las colonias militares y persiguieron al subinspector coronel Juan Manuel Maldonado, que se pronunció por el retorno del sistema centralista apoyado en el Plan de Jalisco.  La colonia militar desapareció al crearse la Villa de Piedras Negras en agosto de 1855. Tiempos difíciles para la nueva población, que sufrió invasiones de filibusteros texanos, además de múltiples incidentes con los militares del Fuerte Duncan.

Piedras Negras desplazó en importancia estratégica y comercial a la Villa de Guerrero, Coahuila, cuando instalaron una aduana el 26 de agosto de 1856. Los vecinos de la Villa de Guerrero le disputaron la sede de la aduana por el derecho de antigüedad. Pero las autoridades les negaron la solicitud.  Al año siguiente, el gobernador de Nuevo León, don Santiago Vidaurri, anexó a Coahuila con la intención de mantener el control de la aduana. Y es que por Piedras Negras se comerciaba el algodón, los alimentos y las armas que apoyaron a la guerra de los Tres Años o de la Reforma y posteriormente para fortalecer a los estados sureños durante la guerra civil norteamericana. El algodón sureño entraba por Piedras Negras, llegaba a Monterrey y de ahí lo trasladaban hasta Matamoros, Tamaulipas, para sacarlo con rumbo a Inglaterra. Especialmente Monterrey se benefició, cuando surgen las primeras fábricas de hilados y tejidos y comienzan los procesos de industrialización.


Vidaurri se convirtió en el hombre más fuerte por su influencia en la política nacional, administrando los recursos económicos que le llegaban a discreción. Por eso Benito Juárez llegó a Saltillo y luego a Monterrey pidiendo ese dinero para enfrentar al Imperio y a las fuerzas de la intervención francesa. Como Vidaurri se los negó, vino la ruptura que trajo en consecuencia la separación del estado de Coahuila al de Nuevo León en 1864, regresando su soberanía territorial y política. La nueva constitución local dividió a Coahuila en cinco distritos, nombrando como cabecera del Distrito de Río Grande a Piedras Negras. Fue cuando la región fue testigo de los intentos franceses por controlar la zona, que se detuvo después del enfrentamiento el 4 de abril de 1865 en Gigedo, actual Villa Unión.

En 1883 Piedras Negras quedó unida por el ferrocarril a muchas ciudades del país como de Texas, convirtiéndose en un verdadero polo de desarrollo regional, alcanzando la categoría de ciudad el 1 de diciembre de 1888, cambiando su nombre por Porfirio Díaz. En 1894 le fue anexada la Villa de Fuente y el 2 de febrero de 1902 tuvo la visita presidencial de don Porfirio Díaz. Tiempos de halagos y reconocimientos, a tal grado que Candela también alcanzó la categoría de ciudad en 1890 con el nombre de Romero Rubio, en señal de respeto hacia Carmelita, la esposa de don Porfirio.

Simbólicamente Francisco I. Madero entró por Ciudad Porfirio Díaz para iniciar la lucha armada un 20 de noviembre de 1910 y el 1 de junio de 1911, comenzó su campaña rumbo a la presidencia de la República. Don Venustiano Carranza, siendo gobernador del Estado, decretó el cambio de nombre a la ciudad para regresar a su antiguo nombre de Piedras Negras. En esta localidad pasó su infancia don José Vasconcelos. Tierra de gente buena y trabajadora, de mujeres bellas y de señoras que se jactan de hacer las mejores tortillas de harina y el cabrito en el noreste mexicano. Aquí comenzaron a prepararse los famosos nachos.


Piedras Negras ha padecido muchos problemas a lo largo de su historia: fue destruida por un incendio y saqueo de parte de filibusteros texanos, ha padecido innumerables inundaciones y hasta tornados. Una ciudad eje en la cual coinciden los municipios de la región de los cinco manantiales con la zona fronteriza de Coahuila. Una ciudad bella, que dista mucho de ser una típica urbe fronteriza de México. Yo quiero mucho a Piedras, pues ahí pasé el verano de 1979, cuando mi papá trabajaba en una constructora en la Minera Carbonífera Río Escondido. Ahí conseguí mi primer trabajo. Por eso, es un honor regresar y recrear paisajes que viví hace ya tiempo, especialmente en la antigua estación de Río Escondido. Larga vida a Piedras. ¡Ajá!

(Palabras leías en el Auditorio José Vasconcelos el 15 de junio de 2013, en una ceremonia por el 163 aniversario de la fundación de la ciudad de Piedras Negras).

1 comentario:

  1. En un tiempo de mi vida trabaje pera una empresa que vendia maquinas registradoras en el area de servicio, me toco visitar varias ciudades de la zona carbonifera de Coahuila en varias ocaciones, ciudades y pueblos con gente trabajadora y de noble corazon que a pezar de las inclemencias del clima desarollan sus actividades acostumbrados ya a estas condiciones. Mi hermana que fue maestra de primaria vivio en Zaragoza por algunos años sus dos hijos nacieron en Piedras Negras. Indagando en mi arbol genealogico encuentro que mi abuelo paterno nacio en Monclova y vivio en Piedras Negras donde fue su primer matrimonio despues vivio en Monterrey donde enviudo y se caso con una de Villa de Guadalupe la que fue mi abuela. En fin al parecer el destino nos llevo por algun motivo u otro e esas tierras de mis ancestros como queriendo decir aqui estan tus raices ven y buscalas!
    Gracias Antonio por tu cronica me hicistes recordar esos tiempos!Saludos!!

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Estudié filosofía en la UNIVA de Guadalajara y soy el cronista de Santa Catarina, Nuevo León

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Soy un trota sueños y buscador de símbolos y signos. Nací en Santa Catarina, N.L. en 1965. Fui becario del Centro de Escritores de Nuevo León en 1993. Escribo, busco, leo, hablo cada miércoles en un programa de radio. En De Solares y Resolanas, quiero expresar, manifestar, escribir mis reflexiones, vivencias y apreciaciones sobre lo que veo, de donde vivo, me muevo y existo.